Las cuentas del sector público consolidado en Brasil registraron un déficit primario de R$ 16,4 mil millones en febrero de 2026, según el informe del Banco Central. Este déficit ocurre cuando los ingresos fiscales no alcanzan a cubrir los gastos del gobierno. En comparación con el mismo mes del año anterior, se observa una leve mejora, dado que en febrero de 2025 el déficit fue de R$ 19 mil millones, sin ajuste por inflación.

El desglose de los resultados muestra que el gobierno federal tuvo un saldo negativo de R$ 29,5 mil millones, mientras que los estados y municipios lograron un superávit de R$ 13,7 mil millones. Las empresas estatales, por su parte, contribuyeron con un déficit de R$ 568 millones. A pesar de este déficit en febrero, el acumulado de los dos primeros meses del año muestra un superávit primario de R$ 87,3 mil millones, equivalente al 4,23% del PIB, lo que indica cierta estabilidad en comparación con el mismo periodo de 2025, donde el superávit fue de R$ 85,1 mil millones (4,36% del PIB).

En términos de deuda pública, el déficit en las cuentas llevó a un aumento del ratio de deuda del sector público consolidado al 79,2% del PIB, alcanzando un total de R$ 10,2 billones. Este es el nivel más alto desde octubre de 2021. La deuda ha crecido 7,5 puntos porcentuales desde que asumió el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que refleja un aumento en los gastos públicos y en los costos de los intereses. Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda pública brasileña se sitúa en un alarmante 94% del PIB, superando el promedio de otras naciones emergentes y de la Eurozona.

La situación fiscal de Brasil es crítica, ya que el gobierno ha implementado un nuevo marco fiscal en 2023, que establece límites al crecimiento del gasto público. Sin embargo, los analistas advierten que sin recortes significativos en el gasto, estas reglas podrían volverse insostenibles en los próximos años. Se estima que la deuda pública podría alcanzar el 97,6% del PIB para 2035, lo que podría tener repercusiones en las tasas de interés y en la economía en general.

Mirando hacia el futuro, es crucial que los inversores y analistas sigan de cerca la evolución de las cuentas públicas y la implementación del nuevo marco fiscal. La capacidad del gobierno para cumplir con sus metas fiscales y controlar el crecimiento de la deuda será determinante para la estabilidad económica de Brasil y su atractivo como destino de inversión. Eventos como la próxima reunión del Banco Central sobre la tasa Selic, actualmente en 14,75% anual, también serán fundamentales para entender el rumbo de la economía brasileña.