Goldman Sachs ha emitido un análisis que sugiere que China está en una posición más favorable que Estados Unidos para enfrentar el actual shock energético global, que ha llevado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. Este aumento en los precios del crudo, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, podría recortar el crecimiento mundial entre un 0,3% y un 0,4%, además de ejercer presión inflacionaria en diversas economías. La diferencia en la resiliencia de ambas economías se debe a varios factores estructurales y de política económica.

Una de las principales razones por las que China se muestra más resistente es su estructura económica, que incluye un mayor control estatal y políticas activas para mitigar los efectos de shocks externos. A diferencia de Estados Unidos, donde el consumo interno es un motor clave de la economía, China tiene la capacidad de implementar medidas como reservas estratégicas y estímulos fiscales selectivos. Esto le permite suavizar el impacto del aumento de precios del petróleo en los consumidores y las empresas, evitando así una transmisión directa a la inflación y al consumo.