El oro se encuentra en una trayectoria descendente, acumulando una caída superior al 13% en marzo, lo que lo posiciona para cerrar su peor mes en 17 años. Este descenso se ha visto acentuado por el aumento en los precios de la energía y un cambio en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. A pesar de un leve rebote en la jornada, donde el oro subió un 1,1% y se cotiza a u$s4.561,68 la onza, el impacto general del conflicto en Medio Oriente ha llevado a los inversores a reconsiderar sus posiciones en este metal precioso.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha generado incertidumbre en los mercados, lo que inicialmente impulsó el precio del oro a niveles récord. Sin embargo, la reciente expectativa de una posible desescalada en la guerra ha llevado a una disminución del interés en activos refugio como el oro. Este cambio de percepción se ha visto reflejado en la cotización del metal, que ha perdido su atractivo en un entorno donde el dólar se debilita, haciendo que las materias primas sean más asequibles para los inversores que operan en otras monedas.