El dólar ha superado la barrera de S/ 3.50, alcanzando un cierre de S/ 3.502, un nivel no visto desde septiembre del año pasado. Este aumento se produce en un contexto de creciente incertidumbre global, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero. Los operadores del mercado inicialmente esperaban que la guerra fuera de corta duración, pero a medida que se prolonga, están ajustando sus expectativas y analizando su impacto en la economía mundial.

La situación se complica con el aumento del precio del petróleo Brent, que ha alcanzado los US$ 112 por barril, su nivel más alto desde que comenzaron los ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán. Este incremento en los precios del crudo se debe a la reducción significativa en la oferta, ya que se estima que 20 millones de barriles diarios de petróleo de los grandes productores del Golfo Pérsico están fuera del mercado. La Agencia Internacional de Energía ha calificado esta crisis de suministro como la más grave en la historia, lo que genera temores sobre un impacto económico global negativo.

Además, la inflación en Alemania ha superado el 2.7% en marzo, un aumento considerable respecto al 1.9% del mes anterior, lo que refleja el efecto de los altos costos de energía en la economía europea. La presión sobre los precios se está sintiendo en diversas regiones, y se prevé que países de Europa, África y América también experimenten las consecuencias de este aumento en los costos del petróleo. La situación se vuelve aún más crítica con la participación de los rebeldes hutíes, quienes han lanzado misiles sobre Israel, lo que podría llevar a un bloqueo del estrecho de Bab El Mandeb, complicando aún más el tránsito de petróleo.

Desde el punto de vista de los inversores, la incertidumbre actual ha llevado a una venta masiva de activos en mercados emergentes, lo que ha fortalecido al dólar tanto a nivel local como global. La intervención del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha sido insuficiente para contener el avance del dólar, que sigue siendo visto como un refugio seguro en tiempos de crisis. La percepción de riesgo ha llevado a muchos a liquidar posiciones en lugar de comprar, lo que ha contribuido a la presión alcista sobre la divisa.

Mirando hacia el futuro, los analistas trazan dos escenarios posibles. En el mejor de los casos, si se logra una resolución del conflicto y se reabre el Estrecho de Ormuz, el dólar podría retroceder a S/ 3.35. Sin embargo, si la situación se agrava con una incursión militar de EE.UU. en Irán, el dólar podría escalar hasta S/ 3.60. La recomendación de expertos como Mark Haefele, director de inversiones de UBS, es mantener las inversiones actuales mientras se evalúa la reducción del riesgo en las carteras, dado que los precios del petróleo se mantendrán elevados en el corto plazo.