La inflación en la eurozona ha experimentado un notable aumento, alcanzando un 2,5% interanual en marzo, superando así el objetivo del Banco Central Europeo (BCE) por primera vez desde enero. Este incremento se atribuye principalmente al encarecimiento de la energía, que se disparó un 4,9% en el mes, un cambio drástico en comparación con la caída del 3,1% registrada en febrero. La gasolina fue el principal responsable de este aumento, con un incremento cercano al 15% en pocas semanas, lo que ha generado preocupación en el BCE respecto a la estabilidad de los precios en la región.

El BCE ha reaccionado a esta situación manteniendo las tasas de interés en un 2% por sexta vez consecutiva, reconociendo que el conflicto en Medio Oriente ha incrementado la incertidumbre económica, lo que plantea riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento. En sus proyecciones revisadas, el BCE anticipa una inflación general promedio del 2,6% para 2026, lo que refleja una tendencia preocupante en el contexto económico actual. La inflación núcleo, que excluye alimentos y energía, también ha mostrado una ligera disminución, retrocediendo al 2,3%.