El tipo de cambio mayorista ha experimentado una caída significativa, cerrando en $1.391, lo que representa una disminución de $7 en la última jornada de marzo. Este movimiento se produce tras dos días consecutivos de aumentos, en un mes que ha estado marcado por un reacomodamiento de carteras y un aumento en la demanda de cobertura ante la inminente flexibilización monetaria. La decisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de reducir los encajes bancarios en cinco puntos ha comenzado a influir en las expectativas del mercado, anticipando un escenario de mayor liquidez en pesos a partir de abril.

La distancia entre el tipo de cambio mayorista y el techo de la banda cambiaria ha alcanzado el 19%. Esto indica que, a pesar de la caída reciente, el tipo de cambio sigue siendo relativamente bajo en términos reales. En el primer trimestre de 2023, el dólar mayorista ha acumulado una caída nominal cercana al 4%, mientras que la inflación se mantiene en niveles elevados, lo que genera un desajuste en el poder adquisitivo de la moneda local. Este contexto ha llevado a los inversores a buscar refugio en activos en dólares, lo que ha incrementado la demanda de cobertura.

Los contratos de dólar futuro también han mostrado bajas generalizadas de hasta el 0,8%, lo que refleja un ajuste en las expectativas del mercado respecto a la evolución del tipo de cambio. En paralelo, el dólar minorista se ha mantenido estable en $1.420 en el Banco Nación, mientras que el dólar tarjeta, que incluye un recargo del 30% por el Impuesto a las Ganancias, se posiciona en $1.846. Entre los tipos de cambio paralelos, el dólar contado con liquidación (CCL) ha caído un 0,8% a $1.473,80, y el dólar MEP ha disminuido un 0,7% a $1.422,72, mientras que el dólar blue se mantiene estable a $1.425.

El cambio en la política monetaria, con la reducción de encajes y la caída de las tasas de interés, que actualmente se sitúan entre el 21% y el 23% anual para plazos fijos, ha llevado a una menor atracción hacia los instrumentos en pesos. Esto, a su vez, ha incentivado la dolarización de portafolios. A pesar de la estabilidad cambiaria que se observó en marzo, incluso en un contexto internacional adverso, la intervención del BCRA y la expectativa de una mayor oferta de divisas del sector agroexportador han contribuido a mantener el tipo de cambio contenido.

Hacia adelante, los inversores deberán prestar atención a cómo se canalizará la liquidez liberada por la baja en los encajes. Si bien parte de esos fondos podría trasladarse al dólar, el impacto final dependerá de la capacidad del sistema financiero para dirigir esos recursos hacia el crédito y de la evolución de la demanda de activos en moneda local. La liquidación de la cosecha gruesa, prevista para mediados de mayo, será un evento clave que podría influir en la sostenibilidad del esquema cambiario actual. La demanda de dólares por parte del sector privado también se mantiene firme, con compras que alcanzaron los u$s2.368 millones en febrero, lo que sugiere que la presión por la dolarización de activos podría continuar en el corto plazo.