BYD, uno de los principales fabricantes de vehículos eléctricos, ha reportado un descenso del 19% en sus beneficios netos, alcanzando los 4.200 millones de euros para el año 2025. Este retroceso se acompaña de una caída en su margen de beneficio neto, que pasó del 5,2% al 4,1%. La situación se complica aún más con el aumento de los costos de producción, lo que plantea un dilema crucial para la compañía: ¿debería priorizar el impulso de ventas a expensas de sus márgenes de ganancia?

El contexto actual de altos precios del combustible debería, en teoría, hacer que los coches eléctricos sean más atractivos para los consumidores. Sin embargo, la realidad es más compleja. A pesar de que en marzo se han registrado incrementos significativos en los pedidos de vehículos eléctricos en China, la guerra en curso y el aumento de los precios de las materias primas han encarecido la fabricación de estos automóviles. Un estudio de UBS indica que los costos de materiales como el aluminio, el cobre y el litio han aumentado un 44%, lo que representa un incremento de aproximadamente 900 euros por vehículo.