En los primeros dos meses de 2026, la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en México experimentó una caída del 8.8% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según el informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Este descenso se produjo en un contexto de apreciación del peso frente al dólar, que pasó de 20.5 pesos por dólar en 2025 a 17.5 en 2026. A pesar de que los ingresos tributarios totales superaron en 24,000 millones de pesos lo presupuestado, la recaudación del IVA fue 9,100 millones de pesos inferior a lo esperado, alcanzando un total de 271,900 millones de pesos.

La disminución en la recaudación del IVA se debe a varios factores, incluyendo la variación cambiaria y un efecto de alta base de comparación, dado que en 2025 se registró el mayor crecimiento de este impuesto desde 2010. Además, los ingresos por impuestos a las importaciones también cayeron un 7.2% real anual, lo que refleja la misma tendencia de apreciación del tipo de cambio y el impacto de las comparaciones con años anteriores. Sin embargo, estos ingresos se mantuvieron por encima de su promedio histórico, gracias a un fortalecimiento en la fiscalización en aduanas y ajustes en las tasas de comercio exterior.

Por otro lado, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) mostró un crecimiento notable del 14.2% real anual, superando el crecimiento promedio de la última década, que fue del 4.3%. Este aumento se atribuye principalmente a un incremento del 16.6% en el componente de combustibles, en un contexto de menores estímulos fiscales en comparación con el primer bimestre de 2025. Sin embargo, en marzo, el gobierno activó estímulos fiscales para el diésel y las gasolinas, lo que podría resultar en pérdidas tributarias para el sector público.

El gasto del sector público también mostró un incremento del 2.5% en comparación con el primer bimestre de 2026, aunque fue 219,700 millones de pesos inferior a lo programado. Este gasto se divide en programable y no programable, siendo el primero el que más faltante reportó, con 210,800 millones de pesos. A pesar de esto, la recaudación total del gobierno aumentó un 2% real anual, impulsada por el crecimiento del componente no petrolero, que creció un 3.3% real anual.

A futuro, es importante monitorear cómo la apreciación del peso y las políticas fiscales del gobierno impactarán en la recaudación tributaria y en el gasto público. La situación internacional, especialmente la guerra en Irán y el aumento en los precios del petróleo, también podría influir en las decisiones fiscales y en la economía mexicana en general. Los próximos meses serán cruciales para observar si la tendencia de caída en la recaudación del IVA se mantiene y cómo el gobierno responderá a estos desafíos fiscales.