- El oro podría caer un 14.6% en marzo, marcando su mayor descenso mensual desde octubre de 2008.
- Los precios del oro han sido afectados por el aumento de los precios del petróleo y la expectativa de inflación, lo que ha llevado a un aumento en las tasas de interés.
- La correlación entre el oro y los rendimientos de los bonos ha cambiado, volviendo a su relación inversa tradicional en el contexto del conflicto en Irán.
- Goldman Sachs proyecta que el oro alcanzará los 5,400 dólares por onza para finales de 2026, a pesar de los riesgos a corto plazo.
- La volatilidad del oro ha sido el doble de su promedio histórico, impulsada por la participación de inversores financieros.
El oro ha experimentado un aumento leve en la mañana del martes, pero sigue en camino de registrar su mayor caída mensual en casi 17 años, con una disminución proyectada del 14.6% para marzo. A las 3:30 a.m. ET, el oro al contado en EE. UU. cotizaba aproximadamente un 1% más alto, alcanzando los 4,553.69 dólares por onza, mientras que los futuros del oro para el mes en curso subieron un 0.6%, situándose en torno a los 4,553 dólares. Esta volatilidad se produce en medio de la creciente incertidumbre sobre la guerra entre EE. UU. e Irán, que ha entrado en su quinta semana, lo que ha llevado a los inversores a reevaluar sus posiciones en el mercado de metales preciosos.
La situación en el Medio Oriente ha impactado significativamente en los precios del oro, ya que el aumento de los precios del petróleo y el gas ha generado expectativas de un repunte inflacionario en diversas economías. Este contexto ha llevado a un aumento en las tasas de interés, lo que históricamente tiende a presionar a la baja los precios de los metales preciosos. En octubre de 2008, el oro experimentó una caída del 16.8%, y los analistas sugieren que el actual entorno de tasas de interés y la fortaleza del dólar estadounidense están contribuyendo a la caída de los precios del oro.
Wayne Nutland, gerente de inversiones en Shackleton Advisers, destacó que los últimos cuatro años han cambiado la dinámica del comercio del oro. Antes de la guerra en Ucrania, el precio del oro solía tener una correlación inversa con los rendimientos de los bonos reales y el dólar estadounidense. Sin embargo, después de la guerra en Ucrania, estas relaciones se alteraron, y ahora, con el conflicto en Irán, el oro ha vuelto a mostrar su sensibilidad inversa a estos indicadores económicos. Esto ha llevado a una liquidación de posiciones rentables por parte de los inversores, exacerbando la caída de los precios.
La volatilidad del oro ha alcanzado niveles históricos, duplicando su promedio habitual en los últimos meses, impulsada por una mayor participación de inversores financieros. Iain Barnes, director de inversiones en Netwealth, mencionó que la diversificación de reservas por parte de bancos centrales internacionales había iniciado un mercado alcista para el oro en años anteriores, pero la falta de nuevos compradores ha llevado a una toma de ganancias generalizada. La situación actual recuerda a 2008, cuando los inversores sobreexpuestos a las materias primas vieron movimientos de precios dramáticos tras un cambio en los fundamentos económicos.
Goldman Sachs, en un análisis reciente, se mostró optimista respecto al oro a pesar de la caída provocada por la situación en Irán, proyectando que los precios podrían alcanzar los 5,400 dólares por onza para finales de 2026. Sin embargo, advierten que los riesgos a corto plazo están sesgados a la baja debido a la continua inestabilidad en el estrecho de Ormuz, lo que podría llevar a más liquidaciones. A mediano plazo, los riesgos podrían inclinarse al alza si la situación en Irán y otros desarrollos geopolíticos aceleran la diversificación hacia el oro y afectan la percepción de la sostenibilidad fiscal en Occidente.
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