El dólar oficial se encuentra en torno a los $1.400, un nivel que ha generado preocupación en el sector privado argentino. La proyección del tipo de cambio para fin de año se sitúa en $1.700, lo que indica que las empresas exportadoras están anticipando un ajuste necesario para recuperar competitividad. Sin embargo, el Gobierno aún no ha implementado la prometida reducción de impuestos que podría aliviar la presión sobre las empresas, mientras que la inflación sigue siendo un tema candente, exacerbada por factores externos como la guerra en Irán.

La situación actual del tipo de cambio real multilateral (ITCRM) refleja una caída en la competitividad de los productos argentinos. Este índice, que mide la relación del peso con las principales monedas de los socios comerciales, ha descendido de 94 puntos en enero a 86 puntos en la actualidad. Un índice más bajo indica que los bienes y servicios argentinos se han vuelto más caros en dólares, lo que podría afectar negativamente las exportaciones y la balanza comercial del país.

El segundo trimestre de 2026 se presenta como una oportunidad para el Banco Central (BCRA) de acumular reservas, impulsado por una cosecha agrícola récord y un aumento en las exportaciones energéticas. Sin embargo, un dólar más débil podría agravar la situación de diversas industrias que ya enfrentan costos crecientes y una caída en la demanda. La inflación esperada ha bajado a 33,5% anual, pero las proyecciones para marzo apuntan a un aumento del 4%, lo que sugiere que la presión inflacionaria sigue vigente.

Las expectativas del mercado sobre el tipo de cambio están estrechamente ligadas a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La consultora Outlier anticipa que el dólar podría experimentar una apreciación en la primera mitad del año, pero que esta tendencia se moderaría en el segundo semestre. Esto implica que la economía real podría absorber gran parte de la competitividad lograda con la devaluación del año pasado, lo que representa un riesgo para la estabilidad macroeconómica de cara a las elecciones de 2027.

Con la inflación proyectada en aumento y el impacto de los precios internacionales de la energía, los analistas advierten que la dinámica de precios internos no dará tregua en el corto plazo. Se espera que la inflación mensual se mantenga por encima del 2% durante el primer semestre, lo que podría complicar aún más la situación económica. La presión sobre los precios de los combustibles, que han aumentado más de un 20% en un mes debido al conflicto bélico, también añade un factor de incertidumbre que podría afectar el consumo y la inversión en el país.