El conflicto en Medio Oriente ha comenzado a impactar de manera significativa en los costos de producción en Argentina, especialmente en el sector agropecuario. Según un análisis de la Sociedad Rural Argentina (SRA), los precios del gasoil y de los fertilizantes han experimentado incrementos notables, lo que afecta tanto la cosecha actual como la planificación de la próxima siembra. Desde el inicio de las hostilidades, el precio del gasoil grado 2, utilizado en maquinaria agrícola, ha aumentado un 22%, pasando de $1.775 a $2.166 por litro. Este encarecimiento se produce en un momento crítico, ya que el sector se encuentra en plena cosecha gruesa, donde el gasoil es un insumo esencial para las labores agrícolas y el transporte de la producción.

La situación se agrava por la tensión en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico que representa aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo. La reducción del tránsito marítimo en esta zona ha elevado los riesgos logísticos y ha presionado al alza los precios internacionales de la energía. En las primeras semanas del conflicto, el barril de petróleo ha registrado incrementos de entre 42% y 50%, lo que ha tenido un efecto inmediato en el mercado local de combustibles. Este aumento en el precio del gasoil no solo afecta a los productores, sino que también se traduce en un incremento en los costos logísticos, que representan cerca de un tercio del costo del transporte de cargas.

El impacto del aumento en el gasoil se traduce en incrementos estimados de entre 6% y 7% en los fletes agrícolas. Para un establecimiento ubicado a 300 kilómetros de los puertos de exportación, el costo del flete ha aumentado en aproximadamente 3 dólares por tonelada, mientras que para distancias de 800 kilómetros, el incremento asciende a 4 dólares y puede llegar a 5 dólares por tonelada en zonas a 1.100 kilómetros. Este encarecimiento del transporte también afecta el precio que reciben los productores, aumentando la incidencia del costo del flete en el valor final de los cultivos.

Por otro lado, el mercado de fertilizantes también ha sufrido un fuerte impacto. La urea, un fertilizante nitrogenado esencial, ha visto un aumento superior al 36% en el mercado internacional en solo tres semanas. En el mercado local, el incremento ha sido aún mayor, alcanzando un 42%, con precios que han pasado de 530 a 750 dólares por tonelada. Este aumento se debe en gran medida al incremento del precio del gas, que es el principal insumo en la producción de fertilizantes, y a la sensibilidad del mercado ante restricciones logísticas. La importación de urea en Argentina promedia en los últimos cinco años unas 1,16 millones de toneladas, lo que indica que, aunque existe producción local, el mercado sigue estando fuertemente integrado al comercio internacional.

Las implicancias para el sector agropecuario son significativas. Se estima que, bajo las condiciones actuales, los costos de producción del trigo podrían incrementarse entre un 9,5% y un 11%, lo que se traduce en un aumento de alrededor de 58 dólares por hectárea. Este incremento se debe principalmente al aumento del costo de la urea y del gasoil, así como de los fletes. En este contexto, el Gobierno nacional ha tomado medidas para otorgar mayor flexibilidad en el uso de biocombustibles, permitiendo a las refinadoras incorporar hasta un 15% de bioetanol en las naftas, lo que podría ayudar a mitigar la presión en los surtidores.

De cara al futuro, la SRA advierte que el impacto dependerá de la duración del conflicto en Medio Oriente. En el corto plazo, el aumento del gasoil seguirá encareciendo las tareas de cosecha y el transporte de granos. Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el foco se trasladará hacia los fertilizantes, afectando de manera más profunda la ecuación económica de la campaña fina 2026/27. Los productores deberán estar atentos a la evolución de los precios internacionales de los insumos y a las medidas que pueda tomar el Gobierno para mitigar estos impactos en el sector agropecuario.