Las tarifas del transporte marítimo de contenedores han experimentado un notable incremento en marzo, tras una moderación en febrero. Según el World Container Index (WCI) de Drewry, el costo promedio del flete para un contenedor de 40 pies ha subido de aproximadamente US$ 1,958 a US$ 2,279 en menos de un mes, lo que representa un aumento del 16%. Este incremento es parte de una tendencia que se ha mantenido durante cuatro semanas consecutivas, lo que genera preocupación en el mercado peruano, especialmente en el contexto de importaciones.

Uno de los factores que ha impulsado este aumento en los costos de transporte es la situación geopolítica en Medio Oriente. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo, han afectado la disponibilidad de combustible, elevando así los precios del mismo. Esta situación no solo impacta el costo del flete, sino que también afecta a las navieras, que han comenzado a aplicar recargos adicionales y a modificar sus estrategias de abastecimiento. Por ejemplo, algunas compañías han aumentado sus tarifas en hasta US$ 1,000 por contenedor en rutas clave que conectan Asia con la costa oeste de Sudamérica.

El impacto de estos aumentos en los fletes se sentirá en el mercado peruano en las próximas semanas, ya que los productos que se importan hoy, con mayores costos de transporte, comenzarán a llegar en un plazo de 30 a 33 días. Alberto Ego Aguirre, presidente de la Comisión de Asuntos Marítimos de la Cámara de Comercio de Lima, estima que los incrementos en los fletes para la carga seca oscilarán entre el 15% y el 20%, mientras que para productos refrigerados o congelados, el alza podría alcanzar entre el 25% y el 30%. Esto significa que cualquier importación que se realice ahora y se embarque en abril ya tendrá un sobreprecio significativo.

La transferencia de estos costos adicionales al consumidor final es prácticamente inevitable, especialmente en el caso de las importaciones. A diferencia de las exportadoras, que pueden negociar precios con sus compradores, las importadoras suelen trasladar el aumento de costos directamente al precio de venta. Esto también afecta el cálculo de impuestos de importación, ya que los impuestos se aplican sobre el valor total que incluye el costo del flete. Por ejemplo, si un producto se compra por US$ 10 y el flete aumenta su costo a US$ 12, los impuestos se calcularán sobre los US$ 12, lo que incrementa aún más el precio final para el consumidor.

Los sectores más vulnerables a estos incrementos incluyen alimentos importados, bienes manufacturados y productos del hogar. En particular, el sector agrícola podría enfrentar mayores desafíos, dado que el encarecimiento del petróleo también afecta los precios de fertilizantes y granos. La dependencia del Perú de las importaciones de urea, soja, trigo y maíz hace que cualquier aumento en los costos de transporte tenga un efecto dominó en la economía local. Aunque no se prevé una escalada de precios comparable a la crisis del COVID-19, donde los fletes llegaron a superar los US$ 10,000, la situación actual sigue siendo volátil y sujeta a cambios dependiendo de la evolución de las tensiones en Medio Oriente.

De cara al futuro, es importante seguir de cerca la evolución de los fletes marítimos y su impacto en los precios de los productos importados. La situación en el estrecho de Ormuz y las decisiones de las navieras sobre tarifas y recargos serán factores determinantes en la dinámica del comercio internacional. A medida que los productos con mayores costos de transporte comiencen a llegar al mercado peruano, se espera que los consumidores sientan el impacto en sus compras diarias durante el primer semestre del año. La atención debe centrarse en cómo las empresas manejarán estos costos y si habrá algún alivio en las tarifas de flete en los próximos meses.