BYD, el mayor fabricante de autos eléctricos de China, ha reportado una caída del 19% en sus beneficios netos, alcanzando los 32.600 millones de yuanes (aproximadamente 4.720 millones de dólares). Este descenso es significativo, ya que representa la primera caída anual en cuatro años y supera las expectativas de los analistas, quienes anticipaban una reducción promedio del 12,1%. Además, la compañía ha anunciado una reducción de su plantilla en un 10,2%, lo que se traduce en la despedida de miles de empleados, un hecho inédito para la firma en un periodo de crecimiento sostenido.

La caída en las ganancias de BYD se atribuye principalmente a la intensa competencia en el mercado chino de vehículos eléctricos, donde marcas como Geely y Leapmotor han comenzado a ganar terreno. En el primer bimestre de 2026, BYD cayó al cuarto lugar en ventas de autos eléctricos en China, una notable disminución desde su posición como líder en 2025. Este cambio se produce en un contexto donde las ventas totales de la compañía han alcanzado su nivel más bajo desde la pandemia de COVID-19, lo que plantea serias dudas sobre su capacidad para recuperar el liderazgo en el mercado.

A pesar de un crecimiento del 3,5% en ingresos, este es el ritmo más débil que ha experimentado BYD en seis años. Los márgenes de beneficio bruto han disminuido, cayendo al 20,5% en 2025, lo que representa una reducción de 1,8 puntos porcentuales respecto al año anterior. Este deterioro en la rentabilidad se ve exacerbado por la expiración de exenciones fiscales y la revisión de subsidios gubernamentales que han favorecido a modelos de mayor precio, dejando a BYD en una posición vulnerable, dado que su oferta se centra en vehículos eléctricos y híbridos enchufables.

Para contrarrestar esta tendencia, BYD ha lanzado 11 nuevos modelos con batería de carga rápida y se ha comprometido a expandir su red de carga. Sin embargo, los analistas son escépticos sobre si estos esfuerzos serán suficientes para reactivar las ventas, ya que los consumidores parecen estar más interesados en opciones más asequibles. La compañía también está mirando hacia el extranjero, donde sus ingresos por vehículos y productos relacionados han crecido un 5% en 2025, impulsados por un aumento en las ventas internacionales, que han mostrado una mayor rentabilidad.

De cara al futuro, la situación de BYD podría complicarse aún más. Los expertos advierten que la compañía podría enfrentar un panorama de ganancias más difícil en 2026 debido a la continua presión de la competencia y la disminución de la demanda interna. La estrategia de expansión internacional de BYD será crucial para su supervivencia, pero dependerá de su capacidad para adaptarse a un mercado global en constante cambio y a la creciente competencia en el sector de vehículos eléctricos. Los inversores deberán estar atentos a las próximas decisiones estratégicas de la compañía y a la evolución del mercado en China y en el extranjero.