En febrero de 2026, Argentina registró un déficit de cuenta corriente externa de USD115 millones, marcando el quinto mes consecutivo en números rojos. Aunque esta cifra representa una mejora significativa en comparación con los déficits de meses anteriores, donde las pérdidas fueron mucho más elevadas, la situación sigue siendo preocupante. Este déficit se produce en un contexto donde el tipo de cambio real se ha apreciado, lo que podría complicar aún más la competitividad del comercio exterior argentino. A pesar de que el saldo positivo de bienes no logró compensar el déficit crónico generado por el turismo y los pagos de intereses de la deuda, el dato de febrero es el más bajo en esta racha negativa reciente.

Desde junio de 2024, la cuenta corriente externa ha estado en números negativos durante 21 meses, con solo tres meses de superávit. Estos superávits se dieron en momentos donde los agroexportadores realizaron liquidaciones extraordinarias, anticipándose a la finalización de beneficios fiscales otorgados por el Gobierno. En este sentido, el déficit de febrero, aunque menor, pone de manifiesto la fragilidad de la economía argentina y la dependencia de factores externos como los precios de los commodities y la situación geopolítica regional.

La fuga de capitales también se mantiene en niveles elevados, con USD2.131 millones saliendo del país en febrero, sumando un total de USD37.732 millones desde la implementación de la salida parcial del cepo cambiario. Este flujo de capitales es un indicador clave de la confianza de los inversores en la economía argentina y sugiere que la situación económica podría seguir deteriorándose si no se implementan medidas efectivas para estabilizar la moneda y fomentar la inversión. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reportó que el ITCRM, un indicador de competitividad, promedió 84,7 puntos en la última semana, lo que indica una menor competitividad en comparación con el promedio de 90,1 puntos de febrero.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó que la balanza de pagos del cuarto trimestre de 2025 mostró un superávit de USD2.294 millones, el primero del año, lo que podría interpretarse como un signo de recuperación en ciertos sectores. Sin embargo, es importante notar que esta cifra contrasta con el déficit de USD4.557 millones reportado por el BCRA para el mismo período, lo que resalta la discrepancia entre las mediciones de ambos organismos. Esta diferencia se debe, en gran parte, a la anticipación de pagos por parte de exportadores en septiembre, cuando se permitió una reducción temporal de las retenciones.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución del tipo de cambio y a las políticas económicas que el Gobierno implemente para abordar el déficit y la fuga de capitales. La próxima reunión del BCRA para definir la política monetaria y la evolución de los precios de los commodities en el mercado internacional serán factores determinantes para la estabilidad económica. Además, la situación en Medio Oriente y su impacto en los precios de las materias primas podría influir en la balanza comercial argentina, afectando así la cuenta corriente en los próximos meses.