Los mercados de petróleo están en alerta ante la posibilidad de un choque en la oferta tras los recientes ataques de EE. UU. a Irán, que han reavivado los temores sobre posibles interrupciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz. Este estrecho es crucial para el transporte de petróleo, ya que aproximadamente el 31% de todo el petróleo transportado por mar pasa por esta vía. La situación se complica con las advertencias de los Guardias Revolucionarios de Irán, quienes han indicado que no se permitirá el paso de buques comerciales por el estrecho.

Analistas del sector energético advierten que la escalada de tensiones podría llevar a un conflicto militar a gran escala entre EE. UU. e Irán, lo que tendría repercusiones severas para los precios del petróleo. La duración y el alcance de cualquier interrupción en la producción de petróleo del Golfo determinarán el impacto en los precios, que podrían alcanzar niveles de tres cifras si se produce un bloqueo completo del estrecho. En este contexto, el precio del crudo Brent se situó en 72,48 dólares el viernes, con un aumento del 19% en lo que va del año.

La posibilidad de que Irán cierre el estrecho de Ormuz no puede ser descartada, especialmente si siente que enfrenta una amenaza existencial. Esto podría resultar en una crisis de suministro de petróleo que superaría la severidad del embargo árabe de los años 70. Los analistas sugieren que el mercado inicialmente podría reaccionar a una variedad de riesgos, desde pérdidas limitadas en las exportaciones iraníes hasta un ataque más amplio que afecte la infraestructura regional.

Con el 13 millones de barriles de petróleo que transitan diariamente por el estrecho, cualquier interrupción tendría consecuencias inmediatas y desproporcionadas para los flujos de petróleo y gas natural licuado a nivel global. La situación actual requiere atención, ya que las decisiones de inversión y las estrategias de operación en el mercado de energía podrían verse significativamente afectadas por estos acontecimientos en el Medio Oriente.