El 12 de marzo, el Senado de EE.UU. aprobó un ambicioso proyecto de ley de vivienda conocido como el 21st Century ROAD to Housing Act, que busca abordar la crisis de asequibilidad y la escasez de viviendas, especialmente de casas unifamiliares. Este proyecto, que incluye más de 40 disposiciones, recibió un apoyo bipartidista notable, con una votación de 89 a 10. Las reformas propuestas incluyen cambios en financiamiento, permisos, zonificación y regulaciones ambientales, con el objetivo de reducir los costos de vivienda y acelerar la construcción de nuevas casas.

A pesar del apoyo, el proyecto enfrenta desafíos en la Cámara de Representantes, donde se discute la controvertida cuestión de si los grandes inversores institucionales deben continuar comprando y alquilando viviendas. Esta práctica ha sido criticada por figuras políticas como la senadora Elizabeth Warren y el expresidente Donald Trump, quien emitió una orden ejecutiva en enero para poner fin a esta actividad. Irónicamente, la parte del mercado de viviendas destinada a la construcción para alquiler (build-to-rent) es relativamente pequeña en comparación con el segmento de casas prefabricadas, que ha recibido un impulso significativo del ROAD Act y es más relevante para el objetivo general de aumentar la oferta de viviendas.