- El PBI de Argentina creció un 4,4% en 2025, alcanzando un nuevo máximo histórico.
- El EMAE de enero de 2026 marcó un récord mensual, con un crecimiento del 1,9% interanual.
- Casi el 70% del crecimiento del EMAE se atribuye al sector agropecuario, que creció un 25% interanual.
- Los sectores de la industria y la construcción siguen estancados, con una caída del 4,9% respecto al inicio del gobierno de Milei.
- Los salarios reales han caído, consolidando un proceso de pérdida del poder adquisitivo a pesar del crecimiento económico.
- La recuperación económica se caracteriza por una dinámica en forma de 'K', donde algunos sectores prosperan y otros retroceden.
La economía argentina ha mostrado un crecimiento notable, con un aumento del Producto Bruto Interno (PBI) del 4,4% en 2025, alcanzando un nuevo máximo histórico. Este crecimiento se ve respaldado por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de enero de 2026, que también marcó un récord mensual, indicando que la actividad económica sigue en expansión. Sin embargo, este crecimiento no es homogéneo y revela una economía que se fragmenta en dos: una recuperación en forma de 'K', donde algunos sectores prosperan mientras otros se estancan o retroceden.
El desglose del EMAE revela que casi el 70% del incremento interanual se debe al sector agropecuario, que creció un 25% en comparación con el año anterior. Este sector ha sido el principal motor del crecimiento, aportando 1,3 puntos a los 1,9 puntos de variación del EMAE. Sin embargo, el crecimiento sin el agro fue solo del 0,6% interanual, lo que subraya la dependencia de la economía argentina de este sector. A pesar de los datos positivos, la recuperación económica no se traduce en mejoras para todos los sectores, lo que genera un creciente malestar social.
Los sectores que se benefician de esta recuperación incluyen el agro y la energía, que se han mantenido por encima de los niveles de noviembre de 2023. En contraste, la industria y la construcción se encuentran en una situación desfavorable, con un estancamiento que se ha prolongado desde junio de 2025. Este fenómeno ha llevado a la popularización del término 'recuperación en forma de K', que describe cómo algunos sectores se expanden mientras otros continúan en retroceso. La administración de Javier Milei ha reconocido que los diagnósticos de estanflación son prematuros, pero también se enfrenta a la crítica de no sobredimensionar la recuperación.
Un dato preocupante es la caída de los salarios reales, que ha acompañado el crecimiento del PBI. Según el Banco Provincia, se ha consolidado un proceso de crecimiento de la producción en simultáneo con una pérdida del poder adquisitivo. Este fenómeno es inusual, ya que en los últimos 20 años solo se había registrado en 1 de cada 5 meses. En los últimos tres meses, los salarios han mostrado una tendencia a la baja, lo que indica que, a pesar del aumento en la producción, la mejora no se refleja en la vida cotidiana de la población. Esto ha contribuido a un deterioro en la imagen del gobierno, a medida que los ciudadanos sienten que la recuperación económica no beneficia a todos por igual.
Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se desarrollan los sectores intensivos en mano de obra, como la industria y el comercio, que continúan enfrentando desafíos. La dependencia del crecimiento de sectores exportadores podría limitar la recuperación interna, especialmente si los salarios siguen cayendo. Los próximos meses serán decisivos para evaluar si la economía puede diversificarse y si se pueden implementar políticas que beneficien a un mayor número de sectores. La situación en Brasil y otros países de la región también podría influir en la dinámica económica de Argentina, dado que las relaciones comerciales son fundamentales para el crecimiento sostenido.
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