El índice S&P 500 cerró el viernes con una caída del 1.67%, marcando un mínimo de siete meses, mientras que el Dow Jones Industrial Average y el Nasdaq 100 también experimentaron descensos significativos del 1.73% y 1.93%, respectivamente. Esta venta masiva en los mercados se produjo en medio de crecientes preocupaciones sobre el impacto de la guerra en Irán, que ha elevado los precios del petróleo y alimentado temores de inflación y desaceleración económica. Los futuros del S&P y del Nasdaq también reflejaron esta tendencia, cayendo un 1.80% y un 2.05% respectivamente, lo que indica un clima de incertidumbre en los mercados financieros globales.

El aumento de los precios del petróleo fue notable, con el crudo WTI subiendo más del 5% el viernes, lo que ha llevado a un aumento en los rendimientos de los bonos globales. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo de 8.25 meses de 4.48%, mientras que los rendimientos de los bonos alemanes y japoneses también subieron a niveles no vistos en años. Esta situación se agrava por el hecho de que la guerra en Irán ha interrumpido aproximadamente el 7.5% del suministro global de petróleo, lo que podría tener repercusiones significativas en la economía mundial.