La reciente escalada del conflicto en Irán ha provocado una fuerte caída en los mercados de valores de Estados Unidos, con el Nasdaq 100 cayendo un 1.9% solo el pasado viernes. Esta caída ha llevado al índice a entrar en corrección, mientras que el S&P 500 ha experimentado su quinta semana consecutiva de pérdidas, marcando su racha de pérdidas más larga desde 2022. Además, el rendimiento de los bonos a 30 años se ha acercado al 5%, lo que refleja un aumento en las expectativas de inflación y una reevaluación de las políticas monetarias de los bancos centrales a nivel global.

El conflicto en Irán ha generado un clima de incertidumbre que ha afectado no solo a los mercados estadounidenses, sino que también ha tenido repercusiones en el precio del petróleo y en la estabilidad de los mercados emergentes. A medida que las tensiones aumentan, los esfuerzos para negociar un alto el fuego y reanudar el flujo de petróleo desde Medio Oriente han fracasado, lo que ha intensificado la preocupación de los inversores. En este contexto, el precio del petróleo ha mostrado volatilidad, lo que podría influir en la inflación y en las decisiones de política monetaria en países como Argentina, que dependen en gran medida de las importaciones de energía.