- Los trabajadores de Sudamericana de Lácteos no han recibido salarios desde enero, acumulando deudas significativas.
- La planta ha detenido su producción debido a la falta de insumos y decisiones del actual propietario, Sergio Limber Servio.
- La comunidad de Díaz, con 2.000 habitantes, enfrenta una crisis económica, afectando también a los comercios locales.
- Se han propuesto alternativas como la creación de una cooperativa, pero la falta de fondos y deudas complican esta opción.
- La situación refleja problemas más amplios en el sector lácteo argentino, que ha visto un aumento en quiebras y dificultades financieras.
En el pueblo de Díaz, Santa Fe, la situación laboral se ha vuelto crítica para las 80 familias que dependen de la planta Sudamericana de Lácteos. Desde enero de 2026, los trabajadores no han recibido sus salarios, lo que ha generado un clima de desesperación en la comunidad de casi 2.000 habitantes. La empresa, que alguna vez fue un referente en la producción láctea, ha visto cómo su producción se detuvo por completo debido a la falta de insumos y la decisión del actual propietario, Sergio Limber Servio, de frenar las operaciones. Este empresario, que también es cónsul honorario de Portugal en Córdoba, ha dejado a los empleados en una situación insostenible, con deudas acumuladas que superan el 75% de los salarios de enero y la falta de aportes jubilatorios y de obra social.
La planta Sudamericana de Lácteos, anteriormente conocida como La Mucca y operada por Lactalis, ha tenido un historial de problemas económicos, pero la situación se agravó notablemente tras la compra por parte de Servio. Antes de su llegada, aunque había dificultades, los sueldos se pagaban con regularidad. Sin embargo, desde que asumió el control, la empresa ha acumulado deudas significativas, no solo con sus empleados, sino también con los tamberos de la región, quienes han denunciado embargos y cheques rechazados. La falta de pagos ha llevado a una crisis de confianza en el sector lácteo, afectando a toda la cadena de producción.
Los trabajadores han intentado negociar con el dueño para que se haga cargo de las deudas y reabra la planta, pero hasta ahora no han tenido éxito. En un intento por mitigar la crisis, el jefe comunal ha propuesto la creación de una cooperativa, pero la falta de fondos y las deudas existentes complican esta alternativa. La comunidad se encuentra en un estado de alerta, ya que la posibilidad de quiebra de la empresa se cierne sobre ellos. La situación es aún más grave considerando que muchos de los trabajadores son jefes de hogar y la caída en las ventas ha afectado a los comercios locales.
La crisis en Sudamericana de Lácteos no es un caso aislado; refleja un problema más amplio en el sector lácteo argentino, que ha enfrentado desafíos similares en los últimos años. La falta de inversión y la gestión ineficaz han llevado a muchas empresas a la quiebra, dejando a miles de trabajadores en una situación precaria. En este contexto, la situación de Díaz puede ser un indicador de las dificultades que enfrenta el sector en su conjunto. Los trabajadores han comenzado a comprar productos a precios reducidos, descontando de sus salarios, para poder sobrevivir mientras esperan una solución.
A medida que la situación se desarrolla, es crucial monitorear las negociaciones entre los trabajadores y el propietario actual, así como cualquier interés de potenciales compradores. La llegada de un inversor podría ser la salvación para la planta y sus empleados, pero hasta ahora, la incertidumbre persiste. La comunidad de Díaz se aferra a la esperanza de que un milagro ocurra y que su fuente de trabajo sea salvada, mientras que la presión sobre el gobierno local para intervenir y ayudar a los trabajadores aumenta.
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