La deuda externa de Argentina alcanzó el 49% del Producto Bruto Interno (PBI) a fines de 2025, marcando un incremento de casi 10 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Este aumento se debe tanto al crecimiento del stock de deuda nominal, que cerró en 320.305 millones de dólares, como a la caída del PBI en dólares, impulsada por el recalentamiento del tipo de cambio en el último trimestre del año pasado. Este es el nivel más alto de deuda externa desde el primer trimestre de 2024, cuando se registró un 56,1% debido a la devaluación del peso argentino.

El informe del INDEC revela que el stock de deuda externa aumentó en 1.709 millones de dólares respecto al cierre del tercer trimestre de 2025. Este incremento fue impulsado principalmente por el Gobierno general y el Banco Central, que juntos concentraron casi el 65% del pasivo total. La mayor parte de esta deuda está nominada en moneda extranjera, con un 69% en dólares, 7% en yuanes y 4% en euros. Las obligaciones con organismos internacionales, en particular con el Fondo Monetario Internacional (FMI), representan casi un tercio de la deuda externa total.

En términos relativos, la evolución de la deuda externa es un indicador crucial para evaluar la salud económica del país. A pesar de que el PBI mostró un crecimiento en pesos, en dólares se observó una caída por segundo trimestre consecutivo. Esto sugiere que, aunque la economía pueda estar mostrando signos de recuperación en términos nominales, la realidad en dólares es más preocupante, lo que impacta directamente en la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones externas.

Para los inversores, este aumento en la deuda externa puede tener implicaciones significativas. Un nivel de deuda tan alto en relación al PBI podría generar preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y la capacidad del país para hacer frente a sus compromisos. Además, la dependencia de financiamiento externo, especialmente del FMI, puede limitar la flexibilidad del gobierno para implementar políticas económicas que favorezcan el crecimiento. Los inversores deben estar atentos a las decisiones del gobierno en torno a la reestructuración de la deuda y las negociaciones con organismos internacionales, ya que cualquier cambio en este frente podría afectar la estabilidad del mercado.

A futuro, es fundamental monitorear la evolución del tipo de cambio y su impacto en el PBI en dólares. Los próximos informes del INDEC sobre el PBI y la deuda externa serán clave para entender la dirección de la economía argentina. Además, las decisiones del Banco Central respecto a la política monetaria y la tasa de interés también influirán en la percepción del riesgo país y en la capacidad de Argentina para atraer inversiones. La situación en Brasil, como principal socio comercial, también podría tener repercusiones en el contexto económico argentino, por lo que es importante seguir de cerca los desarrollos en la región.