Los analistas de Macquarie Group han advertido que el precio del petróleo podría alcanzar un récord de $200 por barril si el conflicto en el Medio Oriente se prolonga durante el segundo trimestre de 2024. Según un informe publicado por Bloomberg, los analistas estiman que hay un 40% de probabilidades de que la guerra con Irán se extienda hasta junio, aunque consideran que es más plausible que finalice a finales de marzo, con un 60% de probabilidades. Esta situación se agrava por el cierre prolongado del estrecho de Ormuz, que ya ha estado cerrado para la mayoría del tráfico de tanqueros durante casi un mes, lo que ha llevado a una presión significativa sobre la oferta global de petróleo.

El estrecho de Ormuz es crucial, ya que aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo transita por esta vía. Si el estrecho permanece cerrado por un período prolongado, los precios del petróleo podrían aumentar drásticamente, alcanzando niveles de $150 a $200 por barril. Este aumento en los precios podría provocar un choque económico global, ya que los compradores están apresurándose a adquirir cargamentos físicos y los refinadores en Asia están considerando reducir sus tasas de procesamiento. Además, algunos países asiáticos han comenzado a restringir las exportaciones de combustible, lo que complica aún más la situación.

Históricamente, los choques de suministro han llevado a aumentos significativos en los precios del petróleo. Por ejemplo, durante la crisis del petróleo de 1973 y la guerra del Golfo en 1990, los precios del crudo se dispararon debido a interrupciones en el suministro. En este contexto, Andrew Harbourne, analista senior de Wood Mackenzie, ha señalado que la liberación coordinada de 400 millones de barriles por parte de la Agencia Internacional de Energía (AIE) solo cubriría aproximadamente cuatro semanas de interrupciones en el Golfo. Si la guerra y la interrupción en el estrecho de Ormuz continúan, los precios del crudo Brent podrían alcanzar entre $150 y $200 por barril, mientras que algunos productos petroleros, como el diésel y el combustible para aviones, podrían superar los $200 a $250 por barril.

Para los inversores, esta situación presenta un riesgo significativo, ya que el aumento de los precios del petróleo podría impactar en los costos de producción y transporte, afectando a diversas industrias. En Argentina, donde el mercado energético es sensible a las fluctuaciones de precios internacionales, un aumento en el costo del petróleo podría traducirse en un incremento en los precios de los combustibles y, por ende, en la inflación. Esto podría llevar al Banco Central a ajustar su política monetaria, afectando las tasas de interés y el tipo de cambio.

En los próximos meses, es crucial monitorear la evolución del conflicto en el Medio Oriente y la situación en el estrecho de Ormuz. La fecha límite de finales de marzo para una posible resolución del conflicto será un punto clave a observar. Además, la respuesta de los productores de petróleo y las decisiones de la AIE sobre la liberación de reservas estratégicas también influirán en la dirección de los precios del petróleo en el corto plazo. Las decisiones de los países asiáticos sobre sus exportaciones de combustible serán igualmente relevantes para entender cómo se desarrollará el mercado energético global en los próximos meses.