Esta semana, varios gobiernos han decidido liberar y aumentar sus reservas de petróleo en respuesta a la creciente crisis de suministro provocada por la guerra en Irán. Japón ha comenzado a liberar aproximadamente un mes de crudo estatal, sumándose a las extracciones previas de reservas privadas. Por su parte, Estados Unidos está en medio de una de las liberaciones más grandes de su Reserva Estratégica de Petróleo, buscando contener el aumento de precios. A nivel global, la Agencia Internacional de Energía ha confirmado que más de 400 millones de barriles están siendo inyectados en el mercado, con la posibilidad de liberar volúmenes adicionales si las interrupciones continúan. Este movimiento refleja la urgencia de estabilizar el mercado en tiempo real, a la vez que los países importadores buscan reconstruir y expandir sus reservas ante la rápida disrupción del suministro global.

La situación en la región del Medio Oriente, especialmente en el estrecho de Ormuz, sigue siendo crítica. Este estrecho es un punto estratégico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La guerra en Irán ha llevado a un aumento en los costos de flete y ha elevado el riesgo de volatilidad sostenida en los precios del crudo. En este contexto, India ha decidido acelerar proyectos de almacenamiento de petróleo que habían sido postergados, incluyendo una nueva instalación de 4 millones de toneladas en Chandikhol, buscando así mitigar los riesgos de suministro a largo plazo. Esta estrategia es crucial para un país que depende de las importaciones para más del 80% de su crudo.