Recientemente, se han registrado ataques exitosos de drones ucranianos en terminales de petróleo cerca de San Petersburgo, lo que ha generado un gran revuelo en Rusia. Estos incidentes han alimentado teorías de conspiración sobre la supuesta participación de la OTAN, pero varios canales de Telegram influyentes en Rusia han desmentido esta narrativa. A pesar de las especulaciones, los analistas rusos han señalado que los drones probablemente despegaron desde los Estados Bálticos o Finlandia, pero no desde territorio de la OTAN, lo que podría haber implicado una escalada militar significativa.

Los ataques a las instalaciones de energía y petróleo en la región de San Petersburgo son parte de una estrategia más amplia por parte de Ucrania para debilitar la infraestructura energética de Rusia, que ha sido un objetivo recurrente desde el inicio del conflicto. La situación se complica aún más por el hecho de que las rutas marítimas para los petroleros rusos están siendo cada vez más restringidas, lo que afecta la capacidad de Rusia para exportar su petróleo. Según analistas, el Mediterráneo se ha convertido en una "zona muerta" para los transportes de gas rusos, y los ataques en el Mar Negro han aumentado, poniendo en riesgo a los buques que operan en la región.