El inicio del 2026 ha traído consigo un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina, con un incremento del 0,4% mensual desestacionalizado en enero y un crecimiento interanual del 1,9%. Este crecimiento se ha visto impulsado principalmente por el sector agropecuario, la minería y la intermediación financiera, que han sido los principales motores de la economía. Sin embargo, este crecimiento contrasta con la caída de los salarios reales y el empleo registrado, lo que plantea un panorama complejo para el mercado laboral.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha publicado el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) correspondiente a enero, destacando que el PBI se encuentra un 6,4% por encima del nivel que tenía en noviembre de 2023, cuando asumió el actual gobierno. A pesar de este crecimiento, los salarios reales de los trabajadores registrados han caído un 7,9% en términos reales y el empleo asalariado formal ha disminuido un 3,2% desestacionalizado. Esto sugiere que, aunque la actividad económica está en alza, los beneficios no se están traduciendo en mejoras para la mayoría de los trabajadores.