En los últimos años, los agricultores en India han comenzado a diversificar sus cultivos, optando por el dragon fruit como una alternativa rentable a las frutas tradicionales como el mango y el café. Arun Srinivas, un ex financiero, decidió en 2020 invertir en su granja familiar en Karnataka, abandonando su carrera en finanzas. Con un enfoque metódico, investigó el cultivo de dragon fruit, que no solo promete un retorno financiero atractivo, sino que también requiere menos agua y presenta un menor riesgo de enfermedades en comparación con otros cultivos. Actualmente, cultiva dragon fruit en 11 acres, produciendo alrededor de 220 toneladas al año, lo que ha transformado su situación económica.

La fruta del dragón, originaria de América Central, ha encontrado un terreno fértil en India, donde su producción ha crecido significativamente desde su introducción en 2009. En 2020, el Primer Ministro Modi elogió a los agricultores de Kutch en Gujarat por su éxito en la exportación de esta fruta, lo que impulsó aún más su popularidad. A diferencia de los cultivos tradicionales que tienen temporadas de cosecha cortas, el dragon fruit puede cosecharse continuamente durante seis meses, proporcionando ingresos estables a los agricultores. Esto es especialmente atractivo en un país donde la volatilidad de los precios de otros cultivos puede poner en riesgo la rentabilidad.

El cultivo del dragon fruit se ha expandido rápidamente en India, con un aumento notable en la adopción desde 2021, impulsado por la cobertura mediática y el reconocimiento de su potencial económico. Sin embargo, la producción india aún se encuentra por detrás de los estándares internacionales, donde se espera que los rendimientos superen las 30 toneladas por hectárea. Actualmente, los agricultores indios logran entre 15 y 25 toneladas, lo que indica un margen significativo para mejorar la eficiencia y la rentabilidad del cultivo. Para alcanzar estos estándares, es crucial modernizar las técnicas de cultivo y almacenamiento, así como adoptar sistemas de cultivo más eficientes.

La clave para el éxito del dragon fruit en India radica en la selección de variedades adecuadas y en la mejora de las técnicas de cultivo. Dr. Sunila Kumari, una investigadora en el campo, ha estado trabajando para identificar las variedades más prometedoras que se adapten al clima indio y a las preferencias del consumidor. Los consumidores indios muestran una clara preferencia por las frutas de pulpa roja y de gran tamaño, que generalmente obtienen mejores precios en el mercado. Además, la implementación de técnicas de cultivo más sofisticadas y la inversión en infraestructura de almacenamiento son esenciales para que los agricultores indios puedan competir en mercados internacionales, como el europeo y el norteamericano.

De cara al futuro, los agricultores indios deben centrarse en la creación de una red de logística de frío y en la implementación de unidades de pre-enfriamiento en las granjas para garantizar que la fruta llegue en óptimas condiciones a los mercados. Este cambio de mentalidad es fundamental para tratar el dragon fruit como un activo hortícola de alto valor en lugar de un cultivo resistente que puede sobrevivir con poco cuidado. Con el creciente interés en el dragon fruit, es probable que su producción continúe expandiéndose, ofreciendo nuevas oportunidades económicas para los agricultores en India y potencialmente en otros mercados emergentes, como Argentina, donde la diversificación de cultivos también es un tema relevante.