La apertura de los mercados en América Latina se presenta con un tono negativo, reflejando la creciente preocupación por el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El principal índice accionario de México, el S&P/BMV IPC, registra una caída del 0.97%, situándose en 67,528 puntos. Este descenso se produce en un contexto donde el apetito por riesgo se ha deteriorado, impulsado por un repunte en los precios del petróleo y la falta de avances en el conflicto geopolítico que involucra a estas dos naciones.

En Estados Unidos, la situación es similar. El Dow Jones Industrial Average retrocede un 0.49%, mientras que el Nasdaq Composite pierde un 1.14% y el S&P 500 cede un 0.80%. La volatilidad en los mercados energéticos y la incertidumbre geopolítica están marcando la pauta del día. Los precios del crudo, especialmente el Brent, han superado nuevamente los 100 dólares por barril, lo que ha generado un efecto dominó en los mercados financieros, afectando tanto a las acciones como a las divisas.

El mercado cambiario también se ve impactado, con el peso mexicano cotizando entre 17.76 y 17.86 unidades por dólar en operaciones overnight. Esta situación lo posiciona entre las divisas emergentes con mayores pérdidas. Según análisis de Monex, el sesgo es alcista para el dólar, impulsado por la demanda de activos refugio ante la escalada del conflicto y las amenazas de Donald Trump hacia Irán. Este fortalecimiento del dólar se refleja en el índice DXY, que alcanza máximos de tres días cerca de 99.93 puntos.

La situación actual está comenzando a contaminar las perspectivas macroeconómicas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido que el conflicto podría elevar la inflación en Estados Unidos hasta un 4.2% este año, impulsada por el shock energético. Esto podría tener repercusiones en el crecimiento global si la crisis se prolonga. En Europa, el euro se mantiene presionado por el alto costo de la energía y un deterioro en la confianza del consumidor, lo que añade más incertidumbre al panorama económico.

De cara al futuro, los inversionistas deben prestar atención a la decisión de política monetaria del Banco de México, que se espera en los próximos días. Más allá de cualquier movimiento en las tasas, el tono del comunicado y las proyecciones de inflación serán cruciales en un entorno donde el choque externo —energía y tipo de cambio— está ganando peso. Además, la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en los precios del petróleo seguirán siendo factores determinantes para los mercados en las próximas semanas.