- El FMI proyecta un crecimiento del 2,8% para la economía peruana en 2026, ligeramente superior al 2,7% anterior.
- Se estima que el déficit fiscal en Perú alcanzará el 2% del PIB en 2026, superando los objetivos de la regla fiscal.
- Petro-Perú enfrenta una crisis financiera con una deuda de capital de trabajo superior a US$1.500 millones y ha recibido S/717.800 millones del Estado entre 2022 y 2025.
- El costo anual de los proyectos de ley aprobados por el Congreso en marzo asciende a S/11.400 millones, lo que ha generado críticas sobre la falta de financiación adecuada.
- La incertidumbre política y la conflictividad social son riesgos internos que podrían frenar el crecimiento a mediano plazo en Perú.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido recomendaciones clave para el gobierno peruano tras su reciente misión entre el 10 y el 25 de marzo de 2026. Durante este período, el FMI destacó el crecimiento de la economía peruana, que cerró el año anterior con una expansión del 3,4%, cercana a su potencial. Sin embargo, el organismo subrayó que el principal desafío ahora es corregir los desequilibrios fiscales estructurales, en un contexto donde las presiones de gasto desde el Congreso son cada vez más pronunciadas. El FMI advierte que, para cumplir con las metas fiscales, el Perú necesitaría una consolidación de aproximadamente el 0,9% del PIB para 2028, dado que el déficit fiscal podría alcanzar el 2% del PIB en 2026.
Además, el FMI ha señalado que la gestión de los riesgos asociados a los altos precios de la energía, exacerbados por la guerra en Medio Oriente, es crucial. La situación de Petro-Perú, que enfrenta una crisis financiera y cambios constantes en su liderazgo, es un punto focal de estas recomendaciones. La empresa estatal, que ha recibido más de S/717.800 millones del Estado entre 2022 y 2025, está en una situación crítica, con una deuda de capital de trabajo superior a los US$1.500 millones. La reciente designación de Roger Arévalo Ramírez como el presidente número 13 del directorio en menos de cinco años refleja la inestabilidad que podría afectar las reformas necesarias para su viabilidad financiera.
El FMI también ha enfatizado la necesidad de resistir iniciativas legislativas que no cuenten con financiación adecuada, ya que esto podría desviar recursos de la inversión pública productiva. En marzo, el costo anual de los proyectos de ley aprobados por el Congreso alcanzó S/11.400 millones, lo que ha generado críticas de economistas y organizaciones locales. La advertencia del FMI sobre la importancia de racionalizar el gasto público y mejorar la eficiencia en la inversión es un llamado a la acción para las autoridades peruanas, que deben abordar las rigideces y ineficiencias del gasto.
Desde una perspectiva más amplia, el FMI proyecta un crecimiento moderado del 2,8% para la economía peruana en 2026, ligeramente superior al 2,7% previsto en octubre de 2025. Sin embargo, esta proyección se ve influenciada por factores externos, como la guerra en Medio Oriente y las fluctuaciones en los precios de los metales, que podrían ofrecer un alivio frente a los altos costos del petróleo. La mejora en los ingresos reales y un mercado laboral sólido podrían impulsar el consumo privado, aunque el contexto electoral podría presentar desafíos adicionales para la demanda interna.
Los riesgos internos, como la incertidumbre política y la conflictividad social, junto con fenómenos meteorológicos extremos, son factores que podrían afectar el crecimiento a mediano plazo. A pesar de estos desafíos, el FMI considera que la resiliencia macroeconómica del Perú, respaldada por una deuda pública reducida y abundantes reservas internacionales, proporciona un colchón para enfrentar posibles choques. La postura actual de política monetaria del Banco Central de Reserva, con una tasa de interés de referencia del 4,25%, se mantiene adecuada, y se recomienda mantener la flexibilidad cambiaria para mitigar el impacto de choques externos.
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