Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), ha señalado que los productos importados representan menos del 4% de las ventas en supermercados. A pesar de la percepción pública, su impacto en las góndolas es limitado, lo que sugiere que el mercado local sigue siendo dominado por productos nacionales. Esto se enmarca en un contexto donde la caída del consumo masivo ha comenzado a mostrar signos de leve recuperación, aunque todavía se mantiene en números negativos.

Según datos de Scentia, el consumo masivo en enero experimentó una retracción interanual del -1,1%, con una caída del -3,3% en supermercados de cadena. Sin embargo, Martínez destaca que la magnitud de la baja se está moderando, lo que podría indicar un cambio en la tendencia. Esto se debe en parte a la implementación de promociones agresivas que han atraído a más consumidores a las tiendas, generando un aumento en el tráfico y las ventas.

A pesar de la leve mejora en el consumo, el crecimiento del canal informal sigue siendo una preocupación para el sector. La competencia de los comercios informales, que no cumplen con las normativas fiscales, afecta la competitividad de los supermercados formales. Martínez advierte que esta situación podría complicar aún más la recuperación del sector, especialmente si no se implementan reformas fiscales que nivelen el campo de juego.

En cuanto a los cambios en los hábitos de consumo, se ha observado una primarización hacia productos de primera necesidad y un aumento en la venta online, que creció un 50% en comparación con el año anterior. Sin embargo, el canal online también ha mostrado caídas, lo que sugiere que la competencia informal está capturando parte del consumo que antes iba a los supermercados. La situación actual plantea desafíos significativos para el sector supermercadista, que debe adaptarse a un entorno en constante cambio.