La Dívida Pública Federal (DPF) de Brasil experimentó un aumento del 2,31% en febrero, alcanzando un total de R$ 8,841 trilhões, en comparación con los R$ 8,641 trilhões de enero. Este incremento se atribuye principalmente a la fuerte emisión de títulos prefixados, que son aquellos con tasas de interés definidas de antemano. En el contexto del Plan Anual de Financiamento (PAF) presentado en enero, se espera que la DPF cierre el año 2026 en un rango entre R$ 9,7 trilhões y R$ 10,3 trilhões, lo que refleja una tendencia de crecimiento sostenido en el endeudamiento del gobierno brasileño.

En detalle, la Dívida Pública Mobiliária interna (DPMFi) también mostró un incremento, pasando de R$ 8,331 trilhões en enero a R$ 8,511 trilhões en febrero, lo que representa un aumento del 2,17%. Durante el mes pasado, el Tesouro Nacional emitió R$ 102,81 bilhões en títulos más de los que rescató, lo que indica una estrategia activa de financiamiento por parte del gobierno. Además, se incorporaron R$ 77,76 bilhões en intereses, lo que contribuyó al aumento del stock de la deuda pública. La alta tasa Selic, actualmente en 14,75% anual, continúa presionando el nivel de endeudamiento del gobierno, ya que los intereses acumulados se suman al total de la deuda.

Por otro lado, la Dívida Pública Federal externa (DPFe) también mostró un crecimiento significativo del 6,13%, pasando de R$ 310,59 bilhões en enero a R$ 329,65 bilhões en febrero. Este aumento se produjo a pesar de una caída del 1,54% en el valor del dólar, lo que indica que la emisión de US$ 4,5 bilhões en títulos en el mercado externo tuvo un impacto considerable en la deuda externa. Este tipo de deuda, que incluye títulos de la deuda interna ajustados al dólar, refleja la confianza del gobierno en la capacidad de atraer inversores internacionales, a pesar de las fluctuaciones en el tipo de cambio.

La composición de la deuda pública también ha cambiado, con un aumento en la participación de inversores no residentes, que subió del 10,69% en enero al 11,2% en febrero. Este aumento es un indicador positivo de la confianza de los inversores extranjeros en la economía brasileña. Sin embargo, la dependencia de la emisión de títulos prefixados puede ser un riesgo en momentos de inestabilidad, ya que los inversores pueden exigir tasas de interés más altas, lo que complicaría la gestión de la deuda pública.

De cara al futuro, es importante monitorear cómo se desarrollará la emisión de deuda en marzo y los próximos meses, especialmente en el contexto de la guerra en Oriente Medio, que podría afectar la percepción de riesgo de los inversores. El Tesouro Nacional ha indicado que se espera una caída en el colchón de deuda pública, que actualmente cubre 6,41 meses de vencimientos, debido a la recompra de aproximadamente R$ 49 bilhões en títulos después del inicio del conflicto. Los próximos resultados se publicarán en abril y podrían ofrecer una visión más clara sobre la sostenibilidad de la deuda pública brasileña y su impacto en la economía regional, incluida Argentina.