El auto eléctrico argentino Tito, lanzado en 2021, ha enfrentado un fuerte retroceso en sus ventas debido a la creciente competencia de los vehículos eléctricos chinos. En 2025, las ventas de Tito se desplomaron más del 60%, con solo 36 unidades patentadas durante todo el año, lo que representa una caída significativa desde las 97 unidades vendidas en 2024. Este descenso se produce en un contexto donde el mercado de vehículos eléctricos e híbridos en Argentina experimentó un crecimiento notable, con un aumento del 88% en los patentamientos de autos con nuevas tecnologías de propulsión en comparación con el año anterior.

La llegada masiva de autos eléctricos chinos ha transformado el panorama automotor en Argentina. En 2025, más de 600.000 vehículos fueron patentados, de los cuales el 4,6% correspondió a modelos con motores de nuevas tecnologías. Este crecimiento fue impulsado por la reducción de aranceles para la importación de vehículos eléctricos y el auge de marcas chinas, que han capturado una parte significativa del mercado. En contraste, Tito, que en 2024 representaba el 17,4% del mercado de autos eléctricos, vio su participación caer a solo el 2,8% en 2025, lo que refleja un cambio drástico en la preferencia de los consumidores.

El impacto de la competencia china es evidente, ya que modelos como el BYD Yuan Pro y el BYD Dolphin Mini han dominado el mercado, con 210 y 176 unidades vendidas en enero de 2026, respectivamente. En comparación, Tito solo logró patentarse en dos ocasiones en el mismo mes, lo que subraya la dificultad que enfrenta para competir en un mercado cada vez más saturado por opciones más económicas y con mejores características. El precio de Tito, que ronda los 17.500 dólares, lo coloca en una posición desventajosa frente a modelos chinos como el JMEV Easy 3, que se ofrece a un precio más accesible de 16.900 dólares.

El avance de la electromovilidad en Argentina ha sido facilitado por el Decreto 49/2025, que establece un arancel de importación del 0% para vehículos eléctricos e híbridos, permitiendo un acceso más fácil a modelos extranjeros. Este decreto ha permitido que más de diez marcas chinas ingresen al mercado argentino en el último año, lo que ha diversificado la oferta y ha intensificado la competencia. Mientras tanto, Tito, que se produce en San Luis y se presenta como un vehículo urbano con una velocidad máxima de 65 km/h y una autonomía que varía entre 100 y 300 km, se encuentra en una encrucijada que pone en riesgo su viabilidad a largo plazo.

A medida que el mercado de vehículos eléctricos continúa evolucionando, es crucial observar cómo Tito y otras marcas locales se adaptan a esta nueva realidad. La creciente preferencia por modelos más accesibles y con mejores características podría obligar a los fabricantes argentinos a replantear sus estrategias de producción y marketing. Además, la evolución de la infraestructura de carga y la respuesta del gobierno ante la creciente competencia extranjera serán factores determinantes para el futuro de la industria automotriz local. Con el avance de la tecnología y la electromovilidad, el sector automotor argentino deberá adaptarse rápidamente para no quedar rezagado.