Recientemente, China ha anunciado la extensión de su política de aranceles cero a las importaciones de 53 países africanos, un movimiento que marca un hito en las relaciones comerciales entre China y África. Esta decisión no solo refuerza el compromiso de China con la cooperación Sur-Sur, sino que también refleja cambios estructurales en los lazos económicos que se han desarrollado durante casi tres décadas. La inversión china en África ha evolucionado, diversificándose más allá de la extracción de recursos hacia sectores como manufactura e infraestructura.

Desde finales de los años 90, la estrategia de 'salida al exterior' de China ha llevado a un aumento significativo en la inversión extranjera directa (IED) en África. Aunque inicialmente se temía que esta inversión perpetuara la dependencia de las materias primas, los datos indican que ha surgido un desarrollo industrial que genera valor añadido en las economías africanas. La creación de parques industriales y zonas económicas especiales en países como Etiopía y Nigeria es un claro ejemplo de este cambio hacia un comercio más diversificado.

La relación entre comercio e IED es más compleja de lo que se pensaba anteriormente. Investigaciones recientes sugieren que la inversión y el comercio pueden ser complementarios, lo que significa que un aumento en la IED de China en África podría llevar a un incremento en las exportaciones. Este contexto se vuelve aún más relevante ante la incertidumbre global y los cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos, que han afectado las tarifas sobre las exportaciones africanas.

A pesar de los retos que aún enfrentan los países africanos, como la necesidad de mejorar infraestructuras y capital humano, la iniciativa de aranceles cero de China podría abrir nuevas oportunidades para el comercio. La Unión Europea y España deben considerar este panorama y fortalecer sus acuerdos estratégicos en África para ofrecer una alternativa competitiva que priorice la calidad y la sostenibilidad.