La reciente corrección en el mercado de inteligencia artificial (IA) ha generado un ambiente propicio para la inversión, según expertos que participaron en el evento Imersão Money Times en Brasil. Antes de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la IA había sido el motor principal de los mercados, pero la tensión geopolítica ha llevado a una aversión al riesgo que ha impactado negativamente en las acciones de empresas tecnológicas. Algunas de estas acciones han caído hasta un 15%, lo que ha abierto una ventana de oportunidad para aquellos que estaban indecisos sobre invertir en este sector.

Flavio Vegas, especialista en productos de Global X, enfatiza que el comportamiento típico de los inversores en momentos de caída es deshacerse de posiciones, pero sugiere que este es el momento ideal para adquirir acciones. A menudo, los inversores prefieren comprar cuando los precios están en su punto más alto, pero Vegas argumenta que la estrategia debería ser contraria: “Ahora que está todo el mundo con miedo, es la hora de comprar para justamente entrar y cosechar esos frutos en el futuro”. Esta perspectiva resuena con otros analistas, como Enzo Pacheco de Empiricus, quien señala que correcciones del 10% son normales en índices como el S&P 500 y que, en niveles actuales de precios, es más sensato pensar en asignaciones de capital que en desmantelar posiciones.

El temor a una burbuja en el mercado de IA ha sido alimentado por los enormes volúmenes de inversión que están realizando las grandes empresas. Sin embargo, Pacheco advierte que estos niveles de inversión son cruciales para mantener la competitividad. Si gigantes como Microsoft decidieran reducir su inversión, perderían terreno frente a competidores que continúan invirtiendo. Esto es un recordatorio de que el crecimiento en el sector de IA no se limita a las llamadas 'Big Techs', sino que se extiende a toda la cadena de producción, incluyendo sectores menos evidentes como infraestructura, energía y minería.

La demanda por data centers, que requieren grandes cantidades de energía y recursos, está en aumento. Este crecimiento no solo beneficia a las empresas de tecnología, sino que también impulsa a sectores como el energético y el de materiales, que son esenciales para construir la infraestructura necesaria. Vegas destaca que el uso creciente de IA también incrementa la necesidad de servicios de computación en la nube y ciberseguridad, ampliando aún más el rango de sectores que se verán beneficiados. Esto sugiere que hay oportunidades significativas que aún no han sido completamente valoradas por el mercado.

Dado que es difícil prever qué empresas liderarán el avance en IA, los inversores están considerando alternativas como los ETFs, que permiten una exposición diversificada sin la necesidad de seleccionar acciones individuales. Por ejemplo, el ETF Global X Inteligencia Artificial & Technology (AIQ) busca invertir en empresas que se beneficiarán del avance de la IA. Este tipo de instrumentos democratiza el acceso a la inversión en este sector, permitiendo a los inversores participar en el crecimiento de la IA sin tener que preocuparse por la selección de acciones específicas. A medida que el conflicto en el Medio Oriente evoluciona, los inversores deben estar atentos a cómo esto afectará la dinámica del mercado y las oportunidades en el sector de IA.