El director de asuntos internacionales y político interino del Banco Central de Brasil, Paulo Picchetti, afirmó que la principal preocupación en el escenario económico actual es el aumento de la incertidumbre externa, impulsada por el conflicto en el Medio Oriente. Este conflicto ha generado inquietudes sobre su duración e intensidad, lo que podría afectar aún más la actividad económica global, que ya mostraba señales de desaceleración. Según Picchetti, la crisis en la región ha añadido un nuevo nivel de riesgo a una economía mundial que ya enfrentaba desafíos.

En Estados Unidos, a pesar de que la economía ha mostrado un dinamismo superior al de otras naciones, ya se observan indicadores que sugieren una desaceleración. Este contexto incrementa la incertidumbre sobre la política monetaria estadounidense, que influye en las decisiones de otros países, incluyendo Brasil. La inflación, que había comenzado a mostrar signos de convergencia hacia las metas establecidas, ahora enfrenta nuevos riesgos debido a la crisis energética provocada por el conflicto en el Medio Oriente.