La transición hacia la criptografía resistente a la computación cuántica se ha convertido en un desafío significativo para las redes blockchain, especialmente para Bitcoin y Ethereum. Yoon Auh, fundador de BOLT Technologies, destaca que el verdadero reto radica en la capacidad de estas redes para coordinar actualizaciones a nivel sistémico. Con la amenaza de computadoras cuánticas que podrían romper la criptografía de clave pública, la urgencia de adoptar medidas de criptografía post-cuántica (PQC) se vuelve crítica. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE. UU. ha instado a las organizaciones a prepararse para posibles amenazas, estableciendo 2035 como el objetivo para completar la migración en sistemas federales.

La complejidad de la migración no solo involucra cambios a nivel de protocolo, sino que también requiere la migración de billeteras a través de millones de usuarios. Auh menciona que el verdadero desafío no es solo actualizar los nodos, sino lograr que todos los tenedores de activos realicen la migración de manera coordinada. Este proceso se complica aún más en redes descentralizadas como Bitcoin y Ethereum, donde la participación es más ad hoc y menos organizada. En contraste, las redes blockchain institucionales, que cuentan con una gobernanza más estricta, podrían facilitar este tipo de coordinación.

Las redes de blockchain reguladas, como el Canton Network, están diseñadas para permitir a las instituciones intercambiar datos y valores sin renunciar a la privacidad. Auh señala que la estructura de gobernanza de estas redes permite que un pequeño grupo de personas bien informadas tome decisiones rápidas y efectivas. Esto contrasta con las redes públicas, donde los cambios de protocolo deben ser aprobados por una comunidad más amplia, lo que puede ralentizar el proceso de actualización y hacer que la migración a la criptografía post-cuántica sea más complicada.

La transición hacia la criptografía post-cuántica no solo es un desafío técnico, sino también un tema de gobernanza. En Bitcoin, por ejemplo, los cambios de protocolo se proponen a través del proceso de Propuesta de Mejora de Bitcoin (BIP), donde la aceptación depende de los usuarios de Bitcoin. Esto significa que cualquier migración criptográfica a nivel de sistema en cadenas públicas como Bitcoin o Ethereum podría requerir caminos de actualización más disruptivos, como un hard fork. Auh advierte que esto podría ser necesario, ya que los cambios suaves (soft forks) podrían no ser suficientes para abordar la amenaza cuántica.

A medida que la industria avanza hacia la adopción de estándares de criptografía post-cuántica, la presión para actuar se intensificará, especialmente para las instituciones reguladas que deben cumplir con normas de seguridad y cumplimiento. La finalización de los primeros estándares de criptografía post-cuántica por parte de NIST en agosto de 2024 marca un hito importante, y se espera que impulse a las redes más organizadas a adoptar cambios más rápidamente. Para los inversores, la preparación para la llegada de computadoras cuánticas y la capacidad de las redes para adaptarse a estos cambios serán factores clave a monitorear en el futuro cercano.