Los precios del petróleo han experimentado una notable volatilidad en las últimas semanas, impulsados por el conflicto entre Estados Unidos e Irán que comenzó hace casi un mes. A pesar de la incertidumbre, los analistas indican que el mercado ha entrado en un estado de 'backwardation', lo que sugiere que un premio por riesgo se ha incorporado a los precios de la energía. Este fenómeno ocurre cuando los contratos de futuros con entregas inmediatas o a corto plazo se venden a un precio superior a los de entregas a largo plazo, lo que indica que los inversores creen que el aumento actual de los precios del petróleo es temporal.

Recientemente, los precios del crudo Brent, el referente global, se han mantenido alrededor de los 99 dólares por barril, un 36% más que antes de los primeros ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero. Por su parte, los futuros del West Texas Intermediate (WTI) para abril se sitúan en aproximadamente 87,76 dólares, un incremento del 30% respecto a los niveles previos al conflicto. Sin embargo, el comportamiento de los precios en la curva de futuros revela que el mercado anticipa una resolución rápida del conflicto, lo que podría llevar a una disminución de los precios en el futuro.

El analista Toni Meadows, de BRI Wealth Management, señala que la situación actual es vista como un evento transitorio. A pesar de los informes sobre un plan de paz de 15 puntos enviado por la Casa Blanca a Irán, los mensajes contradictorios entre Washington y Teherán, junto con los ataques aéreos en el Medio Oriente y el tráfico congestionado en el estrecho de Ormuz, han mantenido los precios elevados. Esto resalta la fragilidad de la situación, ya que un solo ataque podría cambiar drásticamente la dinámica del mercado.

Además, el impacto en la infraestructura energética de la región es significativo. Katy Stoves, gerente de inversiones en Mattioli Woods, advierte que, incluso si se logra un alto el fuego, la reparación de las instalaciones energéticas dañadas tomará tiempo, lo que podría no estar siendo completamente considerado por el mercado. La destrucción de plantas de gas natural licuado (GNL) y otros activos críticos podría tener repercusiones duraderas en la oferta de energía, lo que a su vez afectaría los precios a mediano y largo plazo.

En términos de expectativas futuras, el mercado de futuros muestra una caída pronunciada en los precios a cuatro meses, pero se estabiliza hacia el final del año, sugiriendo que los precios podrían mantenerse alrededor de 10 a 12 dólares por barril más altos que antes del conflicto. Esto indica que, aunque se espera una resolución, el riesgo de una oferta restringida persiste, lo que podría influir en los precios de la energía en el futuro cercano. Los inversores deben estar atentos a cualquier avance en las negociaciones de paz y a la evolución de la situación en el Medio Oriente, ya que estos factores serán determinantes para la dirección de los precios del petróleo en el corto plazo.