Desde la declaración de "tarifas recíprocas" por parte del expresidente de EE.UU., Donald Trump, hace casi un año, el panorama del comercio global ha cambiado de manera significativa. A pesar de las tensiones, el informe del McKinsey Global Institute revela que el comercio mundial no solo se mantuvo, sino que creció a un ritmo superior al de la economía global. En 2025, las importaciones de EE.UU. y las exportaciones de China alcanzaron niveles récord, lo que indica que las dinámicas comerciales se han reconfigurado, pero no colapsaron.

El informe destaca que, aunque el comercio entre EE.UU. y China disminuyó en un 30%, otros mercados, especialmente en el sudeste asiático, han absorbido gran parte de la demanda estadounidense. Países como Vietnam, Tailandia y Malasia han visto un aumento en sus exportaciones, con un crecimiento del 14% en sus envíos, al convertirse en destinos alternativos para las cadenas de suministro que anteriormente dependían de China. India, aunque en menor medida, también ha incrementado sus exportaciones, especialmente en el sector de smartphones, donde EE.UU. redujo sus importaciones de China en un 40% y, a su vez, aumentó las de India en $15 mil millones.

A pesar de la caída en el comercio bilateral, el superávit comercial de China alcanzó cifras récord, gracias a un cambio en su enfoque hacia la producción de componentes industriales y bienes de capital para economías emergentes. Esto ha llevado a una reducción en los precios de los bienes de consumo en un 8%, lo que ha permitido a los exportadores chinos mantener su competitividad en el mercado global. Sin embargo, el déficit comercial de EE.UU. se mantuvo elevado, alcanzando $901.5 mil millones, lo que refleja una discrepancia entre las promesas políticas y la realidad económica.

El auge de la inteligencia artificial (IA) ha sido un factor crucial en la reconfiguración del comercio global. En 2025, las exportaciones relacionadas con la IA representaron aproximadamente un tercio del crecimiento del comercio mundial, con un aumento notable en la demanda de semiconductores y equipos de centros de datos. Esto ha beneficiado a los centros de manufactura en Asia, como Taiwán y Corea del Sur, que han visto un aumento en sus exportaciones hacia EE.UU. Este comercio impulsado por la IA se ha desarrollado principalmente entre economías alineadas geopolíticamente, lo que sugiere que la tecnología está comenzando a redefinir las corrientes comerciales en medio de las disrupciones causadas por las tarifas.

La Unión Europea, por su parte, enfrenta un desafío significativo en su comercio con China y EE.UU. Su déficit comercial con China se ha ampliado, mientras que su superávit con EE.UU. se ha reducido. El sector automotriz ha sido uno de los más afectados, con una caída del 17% en las exportaciones de automóviles a EE.UU. y una disminución del 30% en las exportaciones a China. Para contrarrestar esta presión, la UE ha firmado acuerdos comerciales con India y Mercosur, buscando diversificar sus relaciones comerciales y reducir su dependencia de los mercados de EE.UU. y China.

A medida que el comercio global se adapta a estas nuevas realidades, es crucial monitorear cómo evolucionan estas dinámicas. Las proyecciones indican que el crecimiento en los mercados emergentes, como India y Mercosur, podría ofrecer oportunidades a largo plazo para diversificar las cadenas de suministro y reducir la vulnerabilidad ante las tensiones comerciales entre las grandes potencias. Sin embargo, el impacto de estas estrategias no será inmediato y requerirá tiempo para materializarse en beneficios tangibles para la economía europea y global.