La reciente firma de un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Australia ha desatado una fuerte oposición en Francia, poniendo al gobierno de Emmanuel Macron en una posición complicada. A pesar de que el ministro de Comercio francés, Nicolas Forissier, calificó el acuerdo como una "asociación equilibrada y exigente", la reacción de los agricultores ha sido contundente. La influyente Federación Nacional de Sindicatos de Agricultores (FNSEA) y la federación Interbev de ganaderos han criticado el acuerdo, al que han denominado "Mercosur II", exigiendo que el gobierno francés lo bloquee. Esta situación recuerda la lucha de Francia para detener el pacto con el bloque sudamericano de Mercosur, que se firmó a pesar de la oposición de años por parte de los agricultores franceses.

El acuerdo con Australia permitirá la importación gradual de 30,600 toneladas métricas de carne de res australiana a Europa cada año, un aumento significativo desde las 3,389 toneladas actuales. Aunque el impacto de este nuevo acuerdo podría ser menor que el del pacto con Mercosur, la preocupación por el efecto acumulativo de los acuerdos comerciales es palpable. Los agricultores franceses temen que la entrada de carne a precios más bajos pueda afectar su rentabilidad, especialmente en un contexto donde ya enfrentan tensiones en el mercado interno.