El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL reportó una caída del 3,9% en febrero de 2026 en comparación interanual, marcando así ocho meses consecutivos de contracción. Este descenso se produce en un contexto donde la industria automotriz se desplomó un alarmante 30% en el primer bimestre del año. Sin embargo, en términos desestacionalizados, la producción industrial mostró un leve crecimiento del 0,5% en comparación con enero, lo que sugiere que podría haber un inicio de recuperación, aunque aún débil.

Los datos de FIEL indican que la actividad industrial se vio afectada por un mes corto en términos de días hábiles, debido a los feriados de carnaval y un paro general. A pesar de esta contracción, algunos sectores como la refinación de petróleo y las industrias metálicas básicas mostraron un desempeño positivo, destacándose un crecimiento del 7% y 6,9% respectivamente en el primer bimestre. Por otro lado, la producción de alimentos y bebidas se mantuvo estable, con un leve aumento del 0,9% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

La caída más pronunciada en la producción se observó en la industria automotriz, que no solo enfrentó una disminución en la producción de automóviles, sino también en las exportaciones y ventas mayoristas. Este sector ha sido golpeado por la contracción de la demanda y la competencia, lo que ha llevado a una caída acumulada del 30,3% en el primer bimestre en comparación con el año anterior. La situación se complica aún más por la baja en la faena vacuna, que ha caído durante ocho meses consecutivos, lo que indica una restricción temporal de la oferta y un impacto en los precios de los productos alimenticios.

Desde una perspectiva más amplia, el panorama industrial se presenta desafiante. La producción de bienes de consumo durable ha disminuido un 15,8%, impulsada por la caída en la producción de automóviles y bienes durables del hogar. Además, los bienes de capital experimentaron una contracción del 18,3%, lo que refleja una disminución en la producción de maquinaria agrícola y utilitarios. Estas cifras sugieren que la industria enfrenta no solo una debilidad en la demanda interna, sino también un contexto económico complicado que podría prolongar la recesión.

De cara al futuro, es crucial monitorear cómo evolucionan las condiciones del mercado y la producción industrial. Las señales de una posible recuperación son aún débiles, y aunque se ha registrado un leve crecimiento en los últimos meses, la difusión de esta mejora entre los sectores es limitada. Además, el conflicto en Medio Oriente podría tener repercusiones en los costos de energía y logística, lo que podría afectar aún más a la industria local. Los próximos meses serán decisivos para determinar si la industria puede salir de esta fase de contracción y comenzar a mostrar un crecimiento sostenido.