- El oro ha caído un 17% desde finales de febrero, cotizando a US$4,380/oz.
- La plata ha sufrido una caída del 26%, actualmente cotizando a US$70/oz.
- La liquidación de posiciones largas en metales preciosos ha generado presión adicional sobre sus precios.
- El cierre del Estrecho de Ormuz ha aumentado las presiones inflacionarias, afectando el precio del petróleo.
- La Reserva Federal ha elevado sus proyecciones de inflación para 2026 al 2.7%, lo que podría llevar a aumentos en las tasas de interés.
Desde finales de febrero, los precios del oro y la plata han enfrentado una fuerte presión a la baja, coincidiendo con el inicio de la guerra en Medio Oriente. El oro, que actualmente se cotiza alrededor de US$4,380 por onza, ha sufrido una caída de aproximadamente 17% desde su máximo en febrero. Por su parte, la plata ha tenido un desempeño aún más negativo, con un descenso del 26%, cotizando en torno a US$70 por onza. Esta tendencia bajista se ha visto impulsada por un sell-off en los mercados bursátiles y la necesidad de liquidez en un entorno económico incierto.
Los fundamentos de la demanda de ambos metales preciosos no han cambiado significativamente, según un informe de Scotiabank. Sin embargo, el aumento en la volatilidad de los mercados ha llevado a los inversores a liquidar posiciones largas en oro y plata. Esta liquidación ha generado una presión adicional sobre los precios, que ya estaban afectados por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y la fortaleza del dólar DXY. En este contexto, el mercado bursátil ha registrado pérdidas significativas, lo que ha aumentado la percepción de riesgo en la economía global.
El conflicto en Medio Oriente ha exacerbado las presiones inflacionarias, especialmente debido al cierre del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el transporte de petróleo. La infraestructura energética en la región está sufriendo daños que podrían tardar años en repararse, lo que sugiere que los precios del crudo podrían mantenerse elevados por un tiempo prolongado. Esto, a su vez, alimenta la inflación, lo que complica aún más el panorama para los metales preciosos, que tradicionalmente se consideran refugios en tiempos de incertidumbre económica.
Además, la Reserva Federal de EE.UU. ha adoptado un tono más restrictivo en sus políticas monetarias, aumentando sus proyecciones de inflación para 2026 al 2.7%. Esto ha llevado a los mercados a anticipar posibles aumentos en las tasas de interés, en lugar de recortes, lo que ha contribuido a la presión bajista sobre los precios del oro y la plata. En este contexto, los inversores deben estar atentos a las decisiones de la Fed y a la evolución del conflicto en Medio Oriente, ya que ambos factores influirán en la dirección futura de los precios de estos metales.
Mirando hacia el futuro, la demanda de oro podría recuperarse si los riesgos de la deuda pública estadounidense continúan aumentando y si se mantienen altos los riesgos estanflacionarios. La plata, por su parte, podría experimentar un rebote, aunque seguirá siendo más sensible a cualquier señal de debilidad económica debido a su uso industrial. Los inversores deben estar atentos a las próximas reuniones de la Reserva Federal y a los desarrollos en el conflicto en Medio Oriente, ya que estos eventos podrían tener un impacto significativo en los precios de los metales preciosos en el corto y mediano plazo.
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