La escalada del conflicto en Medio Oriente ha llevado al riesgo país argentino a superar los 600 puntos básicos, una cifra que refleja la creciente preocupación de los inversores por la inestabilidad regional. En el día 26 del conflicto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó un plan de paz que fue rechazado por Irán, lo que ha intensificado la tensión en la región. La respuesta de Teherán fue contundente, afirmando que 'pondrá fin a la guerra cuando decida hacerlo', lo que sugiere que la diplomacia está lejos de ser efectiva en este momento.

Israel, por su parte, ha intensificado sus ataques contra objetivos estratégicos en Irán, con el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenando a las Fuerzas de Defensa de Israel golpear objetivos de alto valor en un plazo de 48 horas. Esta decisión se produce en un contexto donde el plan de paz propuesto por Washington ha sido calificado como insuficiente para neutralizar la amenaza que representa Irán. La situación se complica aún más con la advertencia de Irán sobre la posibilidad de abrir un nuevo frente en el estrecho de Bab al-Mandeb, una ruta clave para el comercio petrolero mundial, lo que podría afectar aún más los precios del crudo.

En el ámbito económico, el impacto de la guerra se ha sentido en los mercados globales, con una caída significativa en los bonos, que perdieron US$2,5 billones en marzo. En Argentina, sin embargo, los bonos soberanos han mostrado una leve recuperación, impulsados por la esperanza de una tregua en el conflicto. El barril de Brent, referencia del mercado petrolero, cayó un 6% ante la ilusión de una posible distensión, aunque la realidad en el terreno es desalentadora, con UNICEF reportando más de 2.100 niños muertos o heridos a causa de la guerra.

Los activos argentinos han registrado subas en los mercados locales e internacionales, con el índice Merval aumentando un 1,5% en pesos y 2,5% en dólares. Los bonos soberanos en dólares también han avanzado en Wall Street, impulsados por la esperanza de una resolución pacífica del conflicto. Sin embargo, el riesgo país sigue siendo un factor preocupante, ya que se mantiene por encima de los 600 puntos básicos, lo que refleja la desconfianza de los inversores en la estabilidad económica del país en medio de la crisis regional.

A futuro, los inversores deben estar atentos a las próximas acciones de Estados Unidos y la respuesta de Irán, así como a la evolución de la situación en Irak, donde el gobierno ha autorizado a sus fuerzas de seguridad a actuar en defensa propia. La presión sobre Irak para frenar a las milicias proiraníes podría generar un nuevo foco de conflicto en la región. Además, el viaje de Trump a China los días 14 y 15 de mayo podría influir en la dinámica del conflicto, ya que se espera que ambos líderes discutan temas de seguridad y comercio que podrían tener repercusiones en la economía global.