Las proyecciones sobre una posible recesión en Estados Unidos han aumentado considerablemente, con analistas de Moody's Analytics elevando la probabilidad de una contracción económica al 48.6% para los próximos 12 meses. Esta revisión se produce en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, especialmente debido al conflicto en Medio Oriente, que ha impactado los precios del petróleo y, por ende, la economía estadounidense. Goldman Sachs también ha ajustado su estimación, situándola en un 30%, mientras que otras entidades como Wilmington Trust y EY Parthenon han establecido sus cifras en 45% y 40%, respectivamente. Este aumento en las expectativas de recesión es significativo, dado que en condiciones normales, la probabilidad de una recesión en un período de 12 meses ronda el 20%.

El mercado laboral estadounidense ha mostrado signos de debilidad, con la creación de solo 116,000 empleos en 2025 y una pérdida de 92,000 en febrero. Aunque la tasa de desempleo se mantiene en un 4.4%, este dato es engañoso, ya que se debe en gran parte a la falta de despidos en lugar de un aumento en las contrataciones. La escasez de nuevos empleos, especialmente fuera del sector de salud, donde se han generado más de 700,000 puestos, ha llevado a muchos economistas a cuestionar la resiliencia del mercado laboral. Esto se agrava por la percepción negativa de los consumidores, donde un 65% de los encuestados en una encuesta de NerdWallet anticipan una recesión en el próximo año, un aumento de 6 puntos porcentuales respecto al mes anterior.