La reciente escalada de tensiones en el Medio Oriente, particularmente la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha comenzado a afectar los mercados globales, especialmente el sector energético. Tras haber alcanzado un pico de más del 10% a finales de 2022, la inflación en los países desarrollados había disminuido a cerca del 2% a principios de este año. Sin embargo, la situación actual podría revertir esta tendencia, llevando la inflación a niveles de entre el 5% y el 6% si los precios del petróleo continúan en aumento, como se prevé.

El precio del petróleo Brent, que sirve como referencia mundial, ha experimentado un aumento significativo, alcanzando aproximadamente 100 dólares por barril, en comparación con los 60 dólares a principios de año. Esta alza se ha visto impulsada por la interrupción del flujo de petróleo a través del estrecho de Hormuz, que actualmente se encuentra un 97% por debajo de los niveles normales. A medida que los precios de la energía se disparan, los costos de producción también aumentan, lo que puede llevar a una reducción en las márgenes de ganancia de las empresas y a un recorte en el gasto de los consumidores.