La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha señalado que la institución está lista para aumentar los tipos de interés en cualquier reunión, en respuesta a la creciente presión inflacionaria derivada de la guerra en Oriente Próximo. En su discurso reciente, Lagarde enfatizó la necesidad de actuar con cautela, asegurando que no se tomarán decisiones apresuradas, pero que el BCE no se paralizará ante la indecisión. Esta postura sugiere que una subida de tasas podría ser inminente, especialmente en las reuniones programadas para finales de abril y mediados de junio.

La situación actual se presenta en un contexto de incertidumbre económica, donde la guerra en Ucrania ha exacerbado las tensiones en los mercados energéticos. Con el petróleo superando los 100 dólares por barril, Lagarde ha advertido que el BCE debe estar preparado para actuar. Aunque el impacto inicial de la crisis energética ha sido menor en comparación con el pasado, la presidenta del BCE ha mencionado que los precios de la energía están comenzando a afectar la economía de manera más significativa. En 2022, el barril de petróleo alcanzó niveles históricos de 130 dólares, lo que llevó a una inflación descontrolada en la zona euro.