El ministro de Hacienda de Chile, Jorge Quiroz, ha desmentido categóricamente la afirmación del gobierno sobre un 'Estado en quiebra', aclarando que la situación fiscal es complicada pero no crítica. En declaraciones desde el Congreso, Quiroz destacó que la deuda del país ha aumentado significativamente, alcanzando 40 mil millones de dólares más desde la última crisis, lo que ha contribuido al deterioro fiscal actual.

La controversia surgió a raíz de una publicación en redes sociales del gobierno que insinuaba que la incapacidad para contener el aumento de los precios de los combustibles se debía a una quiebra estatal. Esta afirmación generó reacciones negativas entre parlamentarios de oposición, quienes consideraron que el uso de tal lenguaje podría dañar la credibilidad de Chile en el ámbito internacional y afectar la inversión extranjera.

Los críticos argumentan que calificar a un Estado como 'quebrado' puede tener repercusiones graves, como un aumento en los costos de crédito y una posible caída en la clasificación de riesgo del país. La diputada Ana María Gazmuri y otros miembros de la oposición han instado al gobierno a ser más responsables con su comunicación pública, sugiriendo que el alarmismo no ayuda a la situación económica.

En medio de este debate, el gobierno ha lanzado el #PlanChileSaleAdelante, buscando tranquilizar a la población y reafirmar su compromiso con la estabilidad económica. Sin embargo, la falta de un plan claro y la incertidumbre sobre las finanzas públicas continúan generando preocupación entre los ciudadanos y los inversores.

La situación fiscal de Chile es un tema relevante no solo para los chilenos, sino también para los inversores en la región, incluyendo a Argentina, donde la percepción de riesgo puede influir en decisiones de inversión cruzadas.