La cotización del peso mexicano finalizó la sesión con una ligera depreciación, cerrando en 17.7957 pesos por dólar. Este movimiento se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y una aceleración en la inflación local, lo que ha llevado a los inversionistas a ajustar sus expectativas sobre el rendimiento económico del país.

Según los datos del Banco de México, el peso se depreció un 0.09 por ciento, lo que equivale a 1.56 centavos respecto al cierre anterior. Janneth Quiroz, directora de análisis económico y cambiario de Monex, señala que el tipo de cambio presenta un sesgo alcista, influenciado por la recuperación del dólar estadounidense y la incertidumbre económica interna.

En el mercado internacional, el índice dólar (DXY) mostró un aumento del 0.47 por ciento, lo que refleja la fortaleza del billete verde frente a otras divisas. En este contexto, el rendimiento de los bonos a 10 años en Estados Unidos se sitúa en 4.38 por ciento, mientras que en México es de 9.45 por ciento, lo que también puede influir en las decisiones de inversión en la región.

Por otro lado, el real brasileño también se depreció un 0.33 por ciento, lo que indica que la presión sobre las monedas latinoamericanas no es exclusiva de México. Los inversores deben estar atentos a estos movimientos, ya que pueden tener repercusiones en el comercio y las inversiones en toda la región.