Fannie Mae y Freddie Mac, entidades controladas por el gobierno de EE. UU., han comenzado a realizar importantes órdenes de compra de valores respaldados por hipotecas (MBS) en un mercado afectado por el aumento de los diferenciales de bonos y una creciente volatilidad. Esta decisión busca aprovechar una reciente venta masiva en el mercado, mientras las entidades expanden sus ya significativos portafolios de bonos y préstamos.

La medida sigue a una directiva del presidente Donald Trump, quien instruyó a estas empresas a adquirir $200 mil millones en MBS para reducir las tasas hipotecarias y mejorar la asequibilidad de la vivienda. Sin embargo, a pesar de este impulso inicial, las compras han sido moderadas en las semanas siguientes, lo que refleja la compresión de las primas de riesgo en muchos bonos hipotecarios, limitando así el potencial de ganancias.