Una consultoría tributaria de Teresina, Brasil, ha sido objeto de atención tras recibir R$ 6,6 millones del Banco Master y R$ 11,3 millones de JBS entre 2024 y 2025. Estas transacciones han sido clasificadas por el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) como incompatibles con la capacidad financiera de la empresa, que reportó un ingreso de solo R$ 25,5 mil. Esto sugiere que la consultoría podría haber sido utilizada como un vehículo para el manejo de fondos de origen no formal.

El informe del Coaf indica que la consultoría realizó pagos al abogado Kevin de Carvalho Marques, hijo del ministro del Supremo Tribunal Federal, Kassio Nunes Marques, quien recibió R$ 281,6 mil en 11 transferencias. Las operaciones del Banco Master coinciden con intentos de venta de la entidad, que fueron finalmente bloqueados por el Banco Central de Brasil en septiembre de 2025. Este contexto plantea serias preguntas sobre la transparencia y la legalidad de las operaciones financieras en el sector bancario brasileño.

La situación se complica aún más con la conexión de la consultoría a figuras políticas relevantes, como el ex-banquero Daniel Vorcaro, quien fue arrestado tras la liquidación del Banco Master. Las transferencias de dinero y las relaciones entre estas entidades y personajes políticos resaltan un posible entramado de corrupción que podría tener repercusiones en la confianza del mercado. La falta de respuestas claras por parte de los involucrados añade incertidumbre a la situación.

Para los inversores, este caso subraya la importancia de la diligencia debida y el análisis de riesgos asociados a las inversiones en Brasil, especialmente en un entorno donde la corrupción y la falta de transparencia pueden afectar la estabilidad del mercado. Además, la conexión de estas empresas con grandes nombres como JBS, conocido por sus escándalos anteriores, podría influir en la percepción del riesgo en el sector alimentario y financiero en la región.