A pesar de la reciente turbulencia en el mercado de criptomonedas, con una caída del 40% desde octubre, casi tres cuartas partes de los inversores institucionales planean aumentar sus asignaciones en activos digitales este año. Bitcoin y Ether siguen siendo los activos más atractivos, pero el interés también se está expandiendo hacia stablecoins y activos tokenizados, lo que indica un cambio en la estrategia de inversión hacia vehículos más regulados.

Un estudio reciente reveló que el 73% de los inversores institucionales tiene la intención de adquirir más activos digitales en 2023, mientras que el 74% espera que los precios aumenten en el próximo año. Este optimismo se refleja en el creciente uso de stablecoins, que están ganando terreno tanto en canales minoristas como institucionales, con Japón liderando la implementación de productos de préstamos regulados en USDC.

Además, las empresas de criptomonedas continúan buscando acceso a los mercados de capital tradicionales. Por ejemplo, Abra está en proceso de salir a bolsa a través de una fusión con una empresa de adquisición de propósito especial (SPAC), lo que subraya la tendencia de las firmas de criptomonedas a acceder a capital público a pesar de un entorno regulatorio incierto.

La introducción de nuevos productos financieros, como un stablecoin vinculado al oro que ofrece rendimiento, refleja la creciente experimentación en el espacio de las criptomonedas. Estos desarrollos sugieren que, a pesar de la volatilidad y la incertidumbre regulatoria, el mercado de criptomonedas sigue expandiéndose a través de canales regulados, lo que podría atraer a más inversores en el futuro.