Japón está evaluando la posibilidad de almacenar petróleo crudo de Estados Unidos con el objetivo de mejorar su seguridad energética. Durante una visita a Washington, la Primera Ministra Sanae Takaichi expresó su intención de llevar a cabo un proyecto conjunto que permita la acumulación de crudo estadounidense en Japón, destacando que diversificar las fuentes de aprovisionamiento contribuirá a una oferta energética más estable para el país y para Asia en general.

La reserva estratégica de petróleo de Japón, que se estima en aproximadamente 470 millones de barriles, es capaz de cubrir 254 días de demanda. Esto incluye 146 días de consumo en reservas nacionales y más de 100 días de inventarios en el sector privado. Sin embargo, la dependencia del país de las importaciones de petróleo del Medio Oriente, que representan el 90% de sus necesidades, lo coloca en una posición vulnerable ante cualquier crisis prolongada.

Recientemente, Japón tuvo que recurrir a su reserva estratégica debido a la inestabilidad en el tráfico del estrecho de Ormuz, liberando inicialmente 15 días de consumo y planeando continuar con otros 30 días. Esta acción refleja la preocupación del país por la seguridad del suministro, especialmente tras el aumento de precios del petróleo tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, cuando también se vio obligado a liberar parte de sus reservas.

La decisión de Japón de considerar el almacenamiento de crudo estadounidense podría tener implicaciones significativas en el mercado energético global, especialmente en un contexto donde la seguridad del suministro es cada vez más crítica. Esto podría influir en los precios del petróleo y, por ende, en los costos de energía en otras regiones, incluida América Latina.